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Feliz año 2015 – Por Juan Pedro Rivero

   

Voy a estudiar inglés”. “Voy a dejar de fumar”. “Voy a escribir un libro,…”. Sí, ríete, si quieres, pero el que más o el que menos ya ha hecho, lo haya verbalizado o no, sus propósitos para el 2015. Al abrir el cómputo de un nuevo año el día primero de enero, tenemos la sensación de que todo está por estrenar, que la realidad no guarda la memoria del año pasado y que nuestros deseos solo tienen futuro. ¡Qué bien, poder comenzar de nuevo…! Comenzar lo que sea.

Pero para que puedan tener éxito y servirnos, los propósitos tienen que ser concretos, realistas y revisables. Decir que voy a ser generoso no vale; porque no es concreto. Hemos de poner nombre y apellido a nuestras buenas intenciones. Ser más generoso con mi madre y visitarla más a menudo es un poco más concreto. Valga el ejemplo. Y por concreto, más realista y más revisable. Ponerle nombre y apellido a nuestros buenos deseos es buena cosa.

Este año, en la vida de la Iglesia, tenemos un propósito general que nos ha ofrecido el Papa: en octubre de este 2015 se celebrará la fase definitiva del Sínodo de la Familia. Nos ha pedido oración y reflexión al respecto a lo largo de todo este año. Y, a mi juicio, además de los propósitos individuales y personales, nos podría servir de compromiso comunitario. Pedir, pensar y cuidar mucho más las familias. Y, pudiera ser un buen deseo para quien está leyendo estas líneas: ¿por qué no cuidar un poco más, un poco mejor, a mi familia? Con sus nombres y apellidos, con su realidad concreta y su situación real. ¿Por qué no?

Y nada mejor de hacerlo en este día primero del año en el que celebramos la fiesta litúrgica mariana más antigua. María, Madre de Dios. Y punto, sin más decoración o localismos, sin otro título honorífico más elocuente que su maternidad divina. Ella fue madre y esposa, fue eje vertebrador de aquella familia de Nazaret que es modelo para toda familia cristiana. Ella sabrá mostrar a quien puede ayudar, dónde están nuestras carencias de vino en esta boda vital en la que andamos invitados.
Un propósito; un buen deseo. Con nombre y apellido. De la mano de María. Feliz Año 2015.

*Rector del Seminario Diocesano
@juanpedrorivero