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POLÍTICA > LA CRÓNICA DE LA SEMANA

Fernando Clavijo y Fernando Ríos declaran por separado

   
Fernando Ríos. / S.M. “Yo soy Charlie”, un clamor en homenaje al semanario satírico francés atacado. / REUTERS Fernando Clavijo, ante el Palacio de Justicia de La Laguna. / SERGIO MÉNDEZ
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“Yo soy Charlie”, un clamor en homenaje al semanario satírico francés atacado. / REUTERS

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz de Tenerife

En un juicio paralelo, Clavijo y Ríos declararon esta semana por separado. Se llaman igual, pero cada Fernando es distinto a su tocayo. Antes de comparecer ante César Romero Pamparacuatro como imputado en el caso Corredor por los presuntos delitos de prevaricación, malversación, tráfico de influencias y falsedad documental en su etapa de concejal de Urbanismo de La Laguna (2007-2011), el alcalde y candidato de Coalición Canaria a la presidencia del Gobierno regional ya fue juzgado políticamente por el comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales, aunque Ríos se condenó al anunciar en Facebook que abandonaba la militancia de CC por “discrepancias insalvables” con los planteamientos pragmáticos de Clavijo. Lo acusa de ser un “apéndice” del PP por “defender sin pudor políticas neoliberales y depredadoras que atentan contra el interés general (desprotección del territorio, derogación de la moratoria y supresión de la Cotmac)”, en vez de promover un “nacionalismo cohesionador”. Cuando dio el portazo, dejó un recadito: a sus espaldas vendrán más. Al escucharlo, muchos giraron la cabeza para ver a Paulino Rivero.

Dicen que detrás del humo está el fuego y que la intención es quemar Coalición con este y otros chispazos para luego calentar el PNC, que está un poco apagado desde que en 2013 regresó a la casa -que contribuyó a construir en 1993, con los cimientos de las AIC- tras quince años de ausencia. Su presidente, el escritor Juan Manuel García Ramos, denuncia una “deriva insularista” y la “derechización” del proyecto. Lo suyo es una puya a Carlos Alonso, que desde el Cabildo de Tenerife reclama más autonomía insular como reacción a la “parálisis” de la Administración autonómica, y al propio Clavijo. En una entrevista concedida al DIARIO DE AVISOS, el hijo del histórico Victoriano Ríos se insinuó de esta guisa: “Lo ideal es que haya confluencia en una única formación nacionalista en Canarias, nucleada a través del PNC, NC o de algo nuevo”. El CCN también se ha ofrecido.

Román Rodríguez protagonizó una experiencia similar en 2004. El ex jefe del Ejecutivo (1999-2003) no soportó la tensión y fundó Nueva Canarias. En el Congreso continuó dentro del grupo parlamentario hasta que, después de las elecciones municipales y autonómicas de 2007, saltó al mixto. “Román Rodríguez ha apagado la voz de Canarias en Madrid, ha puesto una mordaza de traición vil”, espetó Rivero. La ruptura de la alianza debilitó a Luis Mardones y a Ana Oramas, sustituta del líder de CC en la Cámara baja como consecuencia de la investidura. Lógicamente, ambos cargos no eran compatibles. Tampoco lo son, por lo que parece, los estilos de Clavijo y Rivero. Por lo menos en el fondo, porque las formas pueden amoldarse a las apariencias. No así, la soberanía compartida: funciona malamente.

A Ríos le escuece el contenido de las conversaciones grabadas a Clavijo y a este le chirría que la prolongación de la intervención telefónica se hiciera sin la autorización pertinente. A la providencia se encomienda el ideólogo preferido de Paulino Rivero para que la denuncia registrada en la fiscalía no llegue al río.

Ahora en serio, el atentado perpetrado contra la revista satírica Charlie Hebdo no es lo que se entiende como un ataque de risa. El fanatismo y el sectarismo carecen de sentido del humor. La intransigencia se combate a carcajada limpia, una expresión de libertad que censura cualquier intento de silenciar la crítica.