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El icono griego – Por Juan Pedro Rivero

   

La semana pasada tres seminaristas hicieron un curso intensivo de elaboración de iconos. Se trata de unas imágenes religiosas de Cristo, de María o de los santos elaborados con una peculiar metodología propia de los monjes cristianos de tradición griega; que no es sólo un estilo pictórico, sino un verdadero acto espiritual. Para la espiritualidad bizantina, un icono no es sólo una imagen que representa algo o a alguien; es una verdadera presencia de la divinidad en lo representado. Para los latinos occidentales esta forma de entender la representación pictórica de un icono es difícil.

En paralelo, hemos conocido los resultados de la elecciones al Parlamento griego con la novedad de un “nuevo” partido político -Syriza- que, no sólo ha sido el más votado, sino que ha rozado la mayoría absoluta, aglutinando un cierto sentimiento de rearme ético y social en un país en el que el descontento por la corrupción tiene como consecuencias una clara desconfianza hacia la política tradicional y, en concreto, un manifiesto desafecto a las políticas económicas europeas.

De Grecia vienen los “iconos”. Esas imágenes que nos ayudan a trascender y encontrarnos con la fuente de nuestra verdad, de nuestra dignidad. De Grecia pueden llegar otros iconos.

Hay situaciones que deben hacernos despertar. Un servicio tan digno y tan necesario al bien común como es el ejercicio de la política, no puede ser vivido como lo estamos haciendo. Hemos de mirarnos en ese icono, sin duda, y rehabilitar en nuestra valoración el servicio político. Hemos de desintoxicarnos de los posibles vínculos que hacen de ese servicio a la comunidad, un camino de lucro personal y una plataforma de corrupciones solapadas. Hemos de dignificar la gestión política.

En estas reflexiones andaba cuando me sorprendió la pintada de un grafitero original y creativo. Decía: “Si siguen haciéndose los suecos, nosotros nos haremos los griegos”. Lo mismo nos vale lo de “las barbas de tu vecino…”, pero lo cierto es que no nos viene mal este grito social para hacernos despertar. Las cosas dignas deben ser ejercidas dignamente.

No hacen falta más palabras. A buen entendedor, pocas le sirven para entender el mensaje. Además, una imagen -un icono- vale más que mil palabras.

*Rector del Seminario Diocesano
@juanpedrorivero