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Lío con la moratoria – Por Leopoldo Fernández

   

El Gobierno de Canarias tiene un buen lío, y está por ver cómo lo resuelve. Me refiero a la revisión de la Ley de Renovación y Modernización Turística, prometida por Paulino Rivero en sede parlamentaria, si así lo aconsejan los resultados de un estudio exhaustivo sobre el funcionamiento y los efectos de esta norma, de mayo de 2013, que limita la construcción de nuevos alojamientos a los establecimientos hoteleros y extrahoteleros de cinco estrellas que obtengan autorización previa por parte de la Administración. Las últimas declaraciones del presidente del Gobierno y del consejero de Política Territorial, Domingo Berriel, no casan con dicho promesa, antes bien parecen echar balones fuera y posponer sin fecha fija la solución de un problema que afecta muy especialmente a Gran Canaria. Un sector de CC y otro del PSOE, ambos mayoritarios, son proclives a la revisión, lo mismo que el PP y NC. Se trata de una aspiración largamente sentida por el empresariado y el cabildo de dicha isla para mejorar la oferta turística y atender los intereses mayoritarios del sector. No se trata de hacer tabla rasa y autorizar todas las solicitudes que se presenten, vengan de donde vengan, para la construcción de hoteles y apartamentos de cuatro estrellas. Pero si se respetan los parámetros fijados sobre calidad, sostenibilidad, ocupación de suelo, valores medioambientales, eficiencia energética, creación de empleo y otros similares y, además, se ratifica la necesidad de ampliar la oferta de establecimientos de cuatro estrellas, lo lógico es que la mentada ley sea parcialmente modificada, sin que por ello pierda sus esencias o su potencialidad. Ninguna norma es inmutable si las circunstancias aconsejan su revisión y acomodación a la realidad, más aún si a su entrada en vigor, hace más de un año, así lo comprometió el Gobierno. Con ello se atienden de manera objetiva unas singularidades que no perjudican a otras islas, se potencia la necesaria rehabilitación de la planta alojativa más obsoleta -y por tanto menos competitiva-, se atraen más inversiones estratégicas y se favorece la creación de nuevos puestos de trabajo. Gobernar es elegir. Cuanto antes se haga, más prestamente se evitarán agravios e injusticias y se mejorarán los efectos de esta ley de moratoria.