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El mamotreto – Por Leopoldo Fernández

   

El mal llamado mamotreto, edificio diseñado por el arquitecto francés Dominique Perrault en Las Teresitas para albergar aparcamientos y establecimientos de ocio, está dando pie a especulaciones y suposiciones muy llamativas. Si hiciéramos caso de las recientes opiniones expresadas por Eligio Hernández, abogado defensor de varios de los condenados el pasado noviembre tras el juicio celebrado en la Audiencia Provincial en relación con la construcción de dicho inmueble, lo sucedido en torno al mismo constituye un cúmulo de despropósitos que inevitablemente llevan al descreimiento en la Justicia y a un clima de alarma social. Las preguntas surgen a borbotones: ¿Es cierto que la sentencia sobre el caso se redactó sin que se produjera la preceptiva deliberación del tribunal antes de acordar el fallo? ¿Qué ha ocurrido para que algunos peritos llamado a declarar se equivocaran en sus apreciaciones?¿Es posible ordenar la aplicación inmediata de una sentencia si no tiene aún carácter firme?¿Cómo es posible que, en consecuencia, se pueda disponer el ingreso en prisión de personas en apariencia inocentes? ¿Por qué un pleito que se inició en vía contencioso-administrativa pasó a la penal si, pese a la reforma del Código correspondiente, podía tener encaje legal en la misma instancia en que comenzó? ¿No tienen la Audiencia santacrucera, los abogados defensores o el propio Ayuntamiento capitalino recursos a su alcance para aclarar si un asunto sometido a juicio está o no afectado por alguna o algunas sentencias dictadas con anterioridad por un tribunal de superior rango? ¿No se comprueba la jurisprudencia existente? Si la consideración de unos terrenos como de dominio público marítimo-terrestre o de servidumbre de protección es determinante para el dictado de la resolución judicial y la condena o absolución de los procesados, ¿a quién cabe la responsabilidad de aclarar fehacientemente ese dilema en el caso de Las Teresitas? Se ha producido tal zapatiesta con este asunto que, además de los recursos instados ante los tribunales Constitucional y Supremo por Eligio Hernández, alguna autoridad judicial debería dejarse oír, pedir disculpas por tantos errores y anunciar la inmediata paralización del ingreso en prisión de Manuel Parejo, Norberto Plasencia y Loreto Ariz.