X
Sin pelos en las teclas >

No más ETA – Por Cecilio Urgoiti

   

“Para llegar al desastre hay dos caminos: pedir lo imposible o retrasar lo inevitable”. Hoy más que nunca esta frase es totalmente valida y me atrevería a decir que tiene mas plenitud y vigor que cuando Cambó la pronunció en el Parlamento de la II República. Estos últimos días, en esta nuestra España, se ha vuelto a resucitar el fantasma del terrorismo, con un mayor impulso, si cabe, y con un amplio telón de fondo en su ayuda, que no es otro sino los asesinatos en el semanario Charlie Hebdo de París. El motivo lo puede marcar esa nueva lacra yihadista que no tiene nada que ver con nuestro terrorismo de ETA, si somos capaces de saber diferenciar, sin olvidar que asesinos son todos. En la Convención de este fin de semana, que celebró el partido del Gobierno, ya se habló de forma manifiesta de los terroristas y de las victimas, estas han hecho coincidir una manifestación con la clausura del acto. En esta ocasión la citada convención tuvo un telonero que se le creía erradicado de la primera línea del PP o al menos había sido ninguneado en actos de bastante relevancia, bajo el mandato de su actual presidente, obviado descaradamente que fue el dedo del propio Aznar quien le colocó en la silla que le pudo catapultar donde hoy está, aunque en mi opinión sea para mal de muchos españoles. En el acto, el telonero actúo como el doberman de otros tiempos y destapó las esencias que se utilizan para los momentos de mayor tensión, lo que nos hace pensar que los datos de sondeos electorales que obran en poder del partido no son halagüeños ni meridianamente buenos para sus intereses. Ahora bien, el terrorismo no puede ser utilizado al antojo de los intereses partidistas, sean del signo que sean esos partidos, si a ETA se le venció. El camino, aunque largo y penoso, ha de pasar por el cumplimiento de las penas y la incorporación a la sociedad de los reos, una vez saldada la deuda con la justicia. Sin olvidar que las victimas están ahí y han sido unos grandes perjudicados y su voz se ha de tener en cuenta. Pero para los unos y los otros hemos de ejercer la generosidad, así como de forma recíproca entre ambos. Palabra esta, la generosidad, que tomó para mi otro sentido al ser pronunciada por Fernando Buesa, que fuera miembro del Parlamento Vasco y asesinado por ETA allá en febrero del año 2000, en el trascurso de una conversación horas antes de su muerte. Palabra que oí y aun retumban en mi mente. Su definición fue algo que busque y me dijo: “Dar y darse sin esperar nada a cambio”. La actual circunstancia social nos tiene que hacer reflexionar sobre el término y su profundo sentido de munificencia o esplendor. La derecha de este país ha ido poniendo a su alcance una legislación que ha hecho temblar los cimientos en los que se refundó, la ley mordaza es su mayor exponente, pero la legislación penal de estos días, unido a los preparativos que los ministros de Interior llevan a cabo en la UE, nos hace pensar que no son el caldo de cultivo más adecuado para erradicar y cerrar definitivamente las páginas del libro de ETA, de esa manera la podremos quitar de nuestra vida. No más ETA, el fin del camino ha de ir acompañado de derroche dadivoso, nunca de populismo como bandera.