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No más excusas, no más mentiras – Por Carlos Alonso

   

A finales del siglo XVIII, un científico británico, Richard Malthus, demógrafo entre otras cosas, escribió un revolucionario ensayo sobre el crecimiento de la población en el mundo en el que exponía que mientras los seres humanos crecen en progresión geométrica, los medios de subsistencia sólo crecen en progresión aritmética. Es decir, mucho más lentamente. Muchos otros pensadores posteriores refutaron esta teoría sobre la base de que la inventiva científica y el desarrollo tecnológico del hombre permitirían producir todos los recursos que se necesitan. Los modernos principios de la sostenibilidad han creado una nueva cultura. Se trata de que nosotros vivamos sin comprometer los recursos de nuestros hijos y nietos. Se trata de no dilapidar, de no contaminar, de dejar este mundo, cuando nos marchemos, igual o un poco mejor que cuando lo encontramos. No es una mala política, a decir verdad. En nuestra isla vive, aproximadamente, un millón de personas. ¿Es mucho o poco? La carga poblacional que puede sostener una economía se determina, entre otras cosas, por las oportunidades de empleo y de riqueza que ofrece. Pero además, la existencia de mayor población trae consigo la necesidad de ofrecer mayores servicios e infraestructuras, como es el caso de las carreteras.

El presidente del Partido Popular en Tenerife, Manuel Domínguez, ha dicho esta semana que ahora no es el tiempo de los trenes y que la prioridad en Tenerife es el cierre del anillo insular. ¿La prioridad de quien? No del Gobierno peninsular, que se ha cargado el plan de carreteras de Canarias. No del Ministerio de Fomento que ha destinado durante los últimos años miles de millones a las redes de alta velocidad en territorio peninsular mientras le racaneaba a nuestras islas cualquier inversión. Nuestro único sistema de transporte es el de carretera. Es cierto que necesitamos más y mejores carreteras, entre ellas el cierre urgente del anillo insular que permitirá que 20.000 vehículos puedan viajar cada día entre el Norte y el Sur de la isla sin pasar por el área metropolitana.

Es una obra importante, urgente y prioritaria. Una obra que el Gobierno peninsular ha ignorado olímpicamente y que el Cabildo de Tenerife se ha comprometido a empujar adelantando parte de sus propios recursos económicos, siempre escasos. Pero cualquier persona con un poco de sentido común se dará cuenta de que si queremos hacer una isla sostenible no podemos seguir tirando piche y ampliando una y otra vez las carreteras. Necesitamos un transporte alternativo, sencillo, cómodo y rápido. Necesitamos el tren.

El mismo sistema de transporte en el que este año están dotadas en la Península inversiones del ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) por importe de 4.119 millones de euros, a los que hay que sumar 429 millones más de inversiones de RENFE. Es decir, casi ochocientos mil millones de pesetas. Hablo sólo de inversiones directas, en las que no se cuentan los convenios de colaboración con comunidades autónomas para obras en ferrocarriles donde figuran unos mil millones más. Cantidades que se vienen a sumar a los más de 20.000 millones que se llevan gastados ya en los 3.200 kilómetros de redes de Alta Velocidad.

Tiene razón el presidente del PP de Tenerife. No es el tiempo del tren. El tiempo del tren fue hace ya muchos años y se ha venido retrasando inexplicablemente por unos gobiernos peninsulares que no ve más allá de las costas de Cádiz. Un gobierno que ha dejado de invertir en la única red de transporte que existe en Canarias las -carreteras- mientras concentra sus esfuerzos inversores en Galicia, Valencia, Castilla y León o Castilla-La Mancha. Para el PP no es el tiempo del tren, ni el del anillo insular y el convenio de carreteras, ni el de las desaladoras, ni el del transporte de mercancías y viajeros… Para el PP no es el tiempo de Tenerife ni de Canarias. Por eso, en el colmo de la deslealtad con sus votantes, como hemos comprobado, hasta los mismos senadores y diputados del PP votan en contra de aumentar los presupuestos para Canarias. Votan en contra de que haya más dinero para Tenerife.
Si queremos hacer una isla sostenible, necesitamos un sistema de transporte público seguro, rápido, eficiente y barato. Tenemos que completar nuestra red de carreteras. Mejorar y conservar las que tenemos. Cerrar de forma prioritaria el anillo insular conectar el Norte y el Sur. Pero no podemos seguir construyendo eternamente más y más carreteras junto a las ya existentes, corriendo inútilmente detrás del incesante número de coches que los tinerfeños tienen como única alternativa de transporte.

Necesitamos apostar también por transportes guiados para desplazarnos cómodamente. Es el tiempo del tren. Pero sobre todo es el tiempo de Tenerife y de los tinerfeños. El tiempo de que nos unamos en reclamar lo que por derecho y por justicia nos corresponde. El tiempo en que dejemos de ser obedientes sucursales políticas del centralismo. Es la hora de decir a Madrid que ya basta de excusas y mentiras. Que Tenerife merece lo que necesita.

*PRESIDENTE DEL
CABILDO DE TENERIFE