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Sin pelos en las teclas>

In memoriam – Por Cecilio Urgoiti

   

Hoy, ayer o mañana volveremos a sufrir otro ataque que condenaremos como acto vandálico, terrorista o cualquier calificativo que defina lo ocurrido. Este en torno a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, donde mataron a 12 personas, la mayoría miembros de la redacción, incluido su director, conocido como Charb. En esta ocasión el golpe fatal fue para algunos de los nuestros, profesionales de la crítica y también de la verdad, por medio del dibujo y con un soporte de papel. A la postre, periodistas que a diario, bajo un formato u otra, denuncian lo que ven desfigurado y poco cerca de la ética en esta sociedad cada vez más y más globalizada, pero muy diferenciada y agudizadas las clases sociales que la configuran. El policía rematado, con un tiro en la cabeza, también era de los nuestros. La población francesa cristiana, musulmana o con o sin religión también era nuestra. Todos nos hemos sentido parte afectada por el crimen. Hay una clase, la dominante unida a la corte de correveidiles políticos, que tal vez tengan el cinismo de formularse preguntas con una enjundia de este tenor. ¿Qué pudo ocurrir para que dos jóvenes, nacidos en la Unión Europea, se comporten así? La respuesta está en el trato que hoy, más que ayer, esa clase alta da a la clase dominada, en un puño, sin empleo, sin sanidad, sin una beca que les pueda ayudar a alcanzar una digna formación o, si quieren, sin la medicación para la hepatitis C, que es un camino directo hacia la muerte segura de sus mayores. El atentado esta vez fue en Francia, pero ya ocurrió en España o Inglaterra, por citar algunos lugares dentro de la UE. La clase dominante ha pactado qué tipo de democracia se permite ejercer a la sociedad, o si se me permite, a la población, que es el conjunto de la clase dominada. La democracia cada día está más alejada de la realidad y su aplicación forma parte de una falacia intolerable y que pondré para muestra un botón. El presidente de España viaja a Francia a manifestarse a favor de la libertad de expresión y aquí ultima los trámites para activar una ley mordaza que atenta contra esa libertad. A esa clase dominante le pido que reflexione con calma, que piense cuál es la mejor solución, que la solución no está en el nazismo. Que la petición de pena de muerte de Marine Le Pen sería un error garrafal a la hora de ahondar en el camino de la democracia. En las conclusiones previas tras la reunión de los ministros del Interior de los países europeos y EE.UU. en París acodaron cooperar para controlar los combatientes extranjeros y en la lucha contra “los vectores de radicalización”. También van a revisar el Tratado de Schengen. Los representantes de Francia, España, Alemania, Reino Unido, Italia o Bélgica, entre otros, expresaron igualmente la necesidad “urgente” de contar con un registro de pasajeros de avión sin vulnerar el derecho a la privacidad. Estos son los pasos previos que nos llevaran a perder más libertades y de camino a fortalecer su legislación en materia de recortes democráticos y, si faltaba algo, va Felipe González y se ofrece a Rajoy… Cinismo, sobre más cinismo. Este mismo Rajoy allá por el 2004 mientras se manifestaba por el atentado de Atocha preparaba la culpa de ETA con el objeto de ganar las elecciones. Tiempo para ver.