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El mito del calendario – Por Carlos Carnicero

   

El calendario no es más que una convención para acomodar nuestra existencia al tiempo y ordenar o desordenar nuestras vidas en función del momento. No me gustan las fiestas de fin de año ni todos los tópicos que se acumulan en el cambio de dígitos del calendario. Es una manera de aferrarse a esos periodos como si la medición del tiempo pudiera cambiar, por sí misma, nuestras vidas. Me da igual el año 2015 que el 2050, salvo porque significa que el final está más cerca y las condiciones de vida se alteran por la biología de nuestros cuerpos. No hay una raya que determine los hechos, son los hechos mismos los que toman el mando independientemente de cuando se produzcan en el calendario. Nos fijamos en cuando se producen y fechamos procesos históricos largos remitiéndoles a una fecha simbólica: la caída del Muro de Berlín, la crisis financiera o la revolución rusa. Son procesos que duran tiempo pero se fechan para acomodarlos mejor en la memoria. Ahora vienen los vaticinios casi obligados. Especular con lo que nos espera en los próximos doce meses y hacer inventario de los que han transcurrido bajo la denominación de origen 2014. Los hechos forman plataformas de situaciones que, además, como no podría ser de otra manera, almacenan sobresaltos y variaciones inesperadas. No hay certezas. Y en la época que vivimos, mucho menos. Mariano Rajoy hace planes, como casi todos los ciudadanos, para el nuevo año. Tiene el cuento de la lechera de la recuperación, como única bitácora para mantenerse en el poder. Y cree que no hay amenazas desconocidas o actúa como si no las hubiera. El simple paso de los meses creará la sensación de que ya hemos superado la crisis y esa es su piedra filosofal para que sus descontentos vuelvan al redil empujados por el miedo a las formaciones emergentes que quieres redefinir el sistema. Hay muchas incertidumbres que pueden acelerar, frenar o anular las previsiones. Es bueno que baje el precio del petróleo, pero es muy malo que baje demasiado. Si cae en exceso, muchas inversiones se anularan, países como Rusia, Venezuela o Brasil pueden sufrir retrocesos que lastren la economía mundial. La inestabilidad en Siria e Irak puede promover sobresaltos de producción de crudo. Si se produce una crisis del Euro como consecuencia de la inestabilidad política en Grecia, toda la zona euro se puede resentir. Una caída fuerte del PIB en Rusia puede tener repercusiones directas en Europa. Todas estas situaciones forman parte también de las predicciones para el 2015. Quienes gocen de información privilegiada, como siempre, sacaran tajada de las grandes variaciones de los mercados. Quienes quieran jugar a inversores sin información lo harán a la ruleta rusa. Ya empieza a terminarse 2015 desde el mismo momento en que ha comenzado. Me siento igual que hace una semana y mi ánimo no cambia con el calendario. Sencillamente vivo cada día, porque en estos tiempos tan cambiantes hacer planes a medio plazo es sencillamente aceptar que se tendrán que cambiar.