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El motor – Por Francisco Pomares

   

Cada equis, los partidos celebran sus propios saraos de autoafirmación. En estos tiempos de desafección y cambios anunciados, es frecuente -aunque no obligatorio- que los dirigentes recurran ante su escudería a la autocrítica y el propósito de enmienda. Cuesta poco y viste bien. En el cónclave tinerfeño de Coalición Canaria del pasado sábado, crítica sí hubo, pero estuvo dirigida más bien a quienes no estaban que a los que sí. Y es que -al contrario de lo que ha ocurrido en otras ocasiones sucesorias- en esta, Paulino Rivero ni siquiera se molestó en hacer acto de presencia. Quizá no le invitaran, a fin de cuentas fue un acto de proclamación-exaltación de candidaturas y Rivero no es candidato pese a sus esfuerzos por serlo.

Por eso, porque a veces da la sensación de seguir instalado en sus esfuerzos por seguir, Paulino recibió la crítica indirecta de Fernando Clavijo, que recordó a su audiencia que fuera de Coalición, a pesar de los cambios que se esperan, sigue haciendo muchísimo frío. Casi todo el discurso del candidato estuvo más centrado en alentar a una parroquia que ha decidido respaldarle pese a su imputación, que en hablar de programa o de futuro: apenas un par de compromisos concretos, dirigidos al personal portuense, por eso de honrar al público local. El resto, un repertorio bien construido de lisonjas a los comités locales, “el motor del cambio en el partido”, según dijo, y otras obviedades partidistas, acompañadas de alguna falsedad necesaria, como la de que Coalición está hoy más unida que nunca. Es más bien al contrario, aunque eso vaya a durar poco, porque a los que se van ya no les queda petróleo ni para llenar el mechero. Coalición es un partido muy clientelar, en el que los afiliados se comprometen contando los garbanzos y apoyando a quien los garantiza. En cuatro meses, el tiempo de Rivero habrá concluido, y los garbanzos los va a repartir Clavijo si los tribunales no deciden lo contrario.

Mientras eso ocurre, Clavijo sigue más centrado en hacer un discurso para los suyos -ese “motor” que le ha llevado a la candidatura- y menos pendiente de la agenda política. Una agenda huérfana ahora de los dos únicos asuntos -petróleo y REF- que la poblaron. Petróleo no había, y en cuanto al REF, aprobada la parte fiscal en Bruselas, el Gobierno de Rajoy ha decidido aparcar la negociación de las ayudas de Estado y los convenios hasta que otros manden en Canarias. El paulinato acaba con pena y sin gloria.