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NiFú-NiFá, cuando se pierde la gracia – Eduardo Hernández Yanes

   

La murga NiFú-NiFá ha presentado recientemente una canción que ha suscitado una polémica entre los que la tildan de homófoba y los que defienden que es Carnaval y que no es más que humor. Como amante del Carnaval, de nuestras tradiciones y nuestras fiestas, no quiero atacar a las murgas ni muchos menos al Carnaval, pero esta letra de la Fufa da para pensar. No creo que la murga, con Somos mayoría (título de la desafortunada canción), tuviera intención de humillar o marginar a un colectivo como el homosexual. Pero es evidente que nos encontramos con una muy desafortunada letra, una canción vacía de contenido, con una inmensidad de tópicos y muy mala. Se espera mucho más de un colectivo como este. Pero quizás lo más importante sea plantearse ¿por qué hay gente que considera esto humor? Sabemos que los Carnavales se prestan a la burla, la caricatura y al “vacilón”. Los que llevamos el Carnaval en la sangre nos hemos reído toda la vida de todo y de todos, pero desde el respeto y el buen gusto, la picardía y la ironía. Sí a la libertad de expresión, pero también al sentido común. En esta letra, todas estas características brillan por su ausencia. Pero más allá de fustigar merecidamente a este colectivo en particular, me gustaría ir un poco más al fondo de la cuestión. Los que defienden la supuesta libertad de expresión y el tomarse las cosas con humor, ¿de verdad ven humor en citas tales como “ya he salido del armario que ahora está de moda ser maricón”, “te dirán sarasa, te dirán vasiola, con tu culo tú te sientes el rey”?

Quizás sea esta la cuestión más preocupante, pues denota en la sociedad una enorme falta de buen gusto, de educación convivencial y hasta de cultura. El problema no se acaba con la retirada del tema por parte de la murga.La solución nos lleva a educar a nuestra población, a que nuestros jóvenes sean capaces de discernir la línea que separa el humor del insulto, la caricatura de la ofensa, esa línea que separa el respeto y la tolerancia de la marginación y los prejuicios negativos, porque si no seguirán llegando momentos lamentables como este en que el humor pierde la gracia. ¡Que viva el Carnaval! Que sigan vivas las murgas, comparsas, rondallas, y las ganas de disfrutar, de reír y de gozar; que siga vivo por muchos años más corriendo por nuestras venas. Pero que nunca perdamos la esencia. Lo dicho, que nunca perdamos la gracia.

*Militante de IUC Realejos y exmurguero