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“No pasa nada, yo controlo”

   
La práctica del botellón puede convertirse en habitual para muchos jóvenes y convertirse en adicción. / DA

La práctica del botellón puede convertirse en habitual para muchos jóvenes y convertirse en adicción. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA| Santa Cruz de Tenerife

Uno de cada tres menores canarios se emborracha frecuentemente y más de la mitad de ellos consume también cannabis antes de los 16 años. Estas son dos de las principales conclusiones que se extraen de los últimos informes elaborados por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, que alerta sobre el aumento del consumo de ambas sustancias y a edades más tempranas entre los jóvenes del Archipiélago. Además, el departamento adscrito a la Consejería de Sanidad reconoce su “preocupación” por la “baja percepción del riesgo” existente no sólo entre los adolescentes, también en la ciudadanía.

En este sentido, el director general de Salud Pública del Gobierno autonómico, José Díaz Flores, confirmó al DIARIO que los técnicos de la Dirección General ya trabajan en una serie de proyectos y actuaciones encaminadas a reducir el consumo de drogas en el colectivo juvenil, en el marco del plan autonómico y también a través de las subvenciones estatales que contempla el Plan Nacional sobre Drogas.

“Los datos de la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España (Edades), que se realiza cada dos años, nos hace una radiografía de cómo está avanzando el consumo en los últimos años. En el caso de Canarias, se ha estabilizado el consumo de cocaína y heroína, mientras que el alcohol y el cannabis siguen aumentando, sobre todo porque la percepción se ha normalizado y la sociedad no aprecia riesgo en el consumo, especialmente en el caso de los jóvenes”, recalcó Díaz Flores. Por este motivo, “muchas de las actuaciones que haremos irán en esta línea”, agregó el director general de Salud Pública, quien avanzó que también se seguirá trabajando en el ámbito escolar y familiar.

Para todas estas actuaciones, el Estado destina a Canarias 450.754 euros, una cantidad ligeramente inferior a la recibida en 2014 y 2013, y muy lejos de lo que se percibía entre 2010 y 2012, cuando el Gobierno central llegó a dar cerca de un millón de euros en subvenciones dentro del Plan Nacional sobre Drogas. Del total recibido para el presente ejercicio, 155.000 euros se destinan a gastos que origina el desarrollo de la estrategia nacional y el programa autonómico, una cantidad que las Islas reciben según su porcentaje de población, la insularidad, las estructuras de coordinación, etc. Mientras, 159.000 euros irán a parar a los distintos programas de formación que posee el Archipiélago, tanto propios como aquellos que desarrollan ONG y entidades asistenciales. De igual modo, el Estado aporta 63.000 euros vinculados al Observatorio Nacional sobre Drogas y asistencia sanitaria; por último, los 75.000 restantes se destinarán a programas de reinserción y rehabilitación en centros penitenciarios. “Canarias invierte más de 11 millones de euros anuales en distintas actuaciones contra el consumo de drogas, de los que 10 van destinados a la Red de Atención a las Drogodependencias. Ello sin contar lo que ayuntamientos y cabildos aportan fondos para sus propias actuaciones, ya que todas las localidades con más de 20.000 habitantes deben tener un plan municipal”, denotó Díaz Flores, quien recordó que “el Estado apenas aporta un 5% del presupuesto total de la comunidad”.

Desde el Ejecutivo autonómico se realizan actuaciones de prevención de forma periódica, encaminadas a reducir los consumos de drogas psicoactivas como el alcohol y retrasar la edad de inicio en el consumo de sustancias como el cannabis, en los diferentes ámbitos de prevención que señala el III Plan Canario sobre Drogas. Una de esas acciones se denomina Escribe tu propia historia, está dirigida al alumnado de Secundaria y se desarrolla tanto en acciones en el aula como a través de redes sociales, como Facebook, Tuenti y Twitter.

De igual modo, los diferentes cabildos y ayuntamientos del Archipiélago, que forman parte de la mencionada Red Canaria de Atención a las Drogodependencias, subvencionada por la Consejería regional de Sanidad, realizan periódicamente numerosas actuaciones de prevención en esta materia. “La incidencia de enfermedades, tanto orgánicas como mentales por el abuso de psicoactivos se incrementa cuanto más pronto se comienza a abusar de sustancias como el alcohol o la marihuana”, concluye José Díaz Flores.

La “banalización” de la marihuana

Desde Salud Pública piden “no banalizar el consumo del cannabis”, como están haciendo algunos grupos interesados en conseguir “un mercado lucrativo”, como ha sucedido en algunos países con su legalización con fines terapéuticos o en algunas comunidades con los clubes de marihuana. En España no hace falta más legislación para regular el cannabis, y desde Sanidad recuerdan que en algunas regiones de Estados Unidos donde se ha despenalizado su uso con fines terapéuticos el consumo ha crecido un 150%, al tiempo que también ha aumentado la actividad delictiva, cuando se esperaba lo contrario. En cuanto a los clubes de cannabis que se están promoviendo en algunas comunidades, Salud Pública avisa de que “contribuyen a un aumento de consumo problemático y no están amparados por la ley”.

Aumentan las borracheras oculares, inhaladas o a través de tampones

Las borracheras y los botellones parecen tener los días contados. Al aumento de las drogas de diseño y las novedosas formas empleadas por algunos jóvenes para colocarse, hay que añadir ahora otras fórmulas para lograr con más rapidez y facilidad ese balsámico estado que provocan sustancias adictivas como el alcohol. Una de ellas son los tampones mojados en alcohol, una práctica de enorme riesgo que consiste en impregnar un tampón en una bebida de mucha graduación -por lo general, whisky o vodka- e introducírselo por la vagina o por vía anal, en el caso de los varones que también recurren a esta práctica.

En esta línea, en los últimos meses también se han detectado en los servicios sanitarios de las Islas casos de eyeballing, una grave amenaza para la salud de los adolescentes que consiste en aplicar, de forma directa, el alcohol sobre la mucosa ocular. Importada desde Estados Unidos y especialmente el Reino Unido, se sustenta en la rapidez con la que uno se puede emborrachar si se envía el alcohol al ojo, ya que en teoría se alcanza antes el riego sanguíneo y se reduce el tiempo de espera para conseguir el efecto deseado.
Algo más antiguos son los llamados oxy-shots, una práctica que se basa en consumir bebidas alcohólicas en dispositivos de inhalación junto con oxígeno, pasando así directamente a los pulmones.