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La obra de control y contención de las escorrentías finalizará en abril

   
José Joaquín Bethencourt y los dirigentes municipales se reunieron con los vecinos en San Juan. / DA

José Joaquín Bethencourt y los dirigentes municipales se reunieron con los vecinos en San Juan. / DA

NORBERTO CHIJEB | Güímar

Las escorrentías que se han sucedido en los últimos años en el barranco de Badajoz, y en concreto en la zona del barrio de San Juan y en el llamado camino de La Ladera, quedarán solventadas en breve, gracias a la intervención del Consejo Insular de Aguas, del Cabildo tinerfeño, con una inversión de 740.752,77 euros en una obra que comenzó el 13 de diciembre y que finalizará en abril próximo.

Así lo comunicó José Joaquín Bethencourt, consejero insular de Aguas, en la reunión que mantuvo el lunes, junto a los técnicos de su departamento y representantes del grupo de gobierno del Ayuntamiento de Güímar, con un grupo de vecinos afectados.

El proyecto de esta primera fase de control y contención de las escorrentías del barranco de La Ladera se realiza en los primeros 460 metros del camino que va desde la TF-28 hasta San Juan, el más dañado tras el fenómeno hidrometereológico adverso del pasado 19 de octubre, después de actuar en el lugar con unas obras de emergencia, para posibilitar el tránsito de los vecinos a sus viviendas y fincas agrícolas en las que se invirtieron 60.000 euros.

La canalización para dirigir las escorrentías se realiza con pavimentación de hormigón en la anchura de las pistas y, donde no lo permita, se colocará tubería de acero galvanizado de 1,5 metros de diámetro para depositar el agua en puntos seguros del barranco, comentó el consejero José Joaquín Bethencourt, quien quedó satisfecho de la reunión así como todos los presentes en la misma, tanto regidores del Ayuntamiento de Güímar como los vecinos, en una reunión que tuvo lugar en el local de la Asociación de Vecinos de San Juan. Hay que recordar que los derrumbes ocasionados en esta zona de los barrancos del municipio de Güímar se producen no solo por el efecto de las fuertes lluvias, sino sobre todo porque se trata de un terreno que ha sufrido en los últimos 40 años los efectos continuados de la extracción de áridos.