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Paisaje y poesía – Por César Martín

   

Salgo al frontero jardín con el espíritu embriagado por el extraño silencio que se respira en el ambiente. La pausa inesperada, como si el mundo se hubiera detenido, me atrapó mientras acababa de preparar un té en la cocina y he decidido salir afuera a tomármelo. Apenas se oye el murmullo de la pequeña comunidad de mirlos que transita la finca, la perfecta banda sonora para la ocasión. Un rayo de sol furtivo, de los pocos que quedan en este invierno desapacible, acaricia mi rostro. Puedo sentir como su calor reconforta mi cara helada de humedad puertas adentro. El viento celoso se asoma a jugar y alborota mi pelo, como queriendo recordar la locura que disponen los alisios en mi mente. Es curioso como hay tardes que de pronto se convierten en apacibles. Miro al cielo e intento abarcar la inmensidad que me rodea.

La sensación de sentirme pequeño hace que me sonría ante la ironía de la situación y empiezo a relativizar todo lo que me tenía preocupado esta semana. Respiro profundamente. Sólo soy este instante. Conecto conmigo mismo y tengo plena consciencia de mi existencia, como en una visión diáfana de mi ser. En estos instantes me reconcilio con la vida, con la belleza que me acompaña. Atrás dejo la pesadumbre de los monótonos quehaceres, los constantes avisos del teléfono móvil o la cansina tarea de llenar el buche cada día. No concibo otro lugar mejor donde estar ahora mismo; el momento es perfecto. La quietud invade mi espacio, con la tranquilidad suficiente para que algunos poemas vuelen en mi cabeza como el mejor de los bálsamos; me detengo en uno de Luis Feria: “A la lenta caída de la tarde / amar la vida largamente es todo / el oficio del hombre que respira. / Alzar la mano y detener el cielo. / Destino de la luz, nunca te acabes”. Lo recito susurrando los versos al aire en un tímido bisbiseo, repitiéndolo varias veces, casi como un mantra. Calma. El corazón ya bombea a otro ritmo… Una leve ráfaga de aire frío eriza mi piel y anuncia retirada. Apuro la tibia infusión. Es hora de volver dentro.
@cesarmg78