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Penderecki y la OST – Por Lourdes Bonet

   

El Festival de Música continúa su andadura con la segunda intervención de la Orquesta Sinfónica de Tenerife con Krzysztof Penderecki como director. La combinación de obras de Mendelssohn con otras del propio Penderecki resultó satisfactoria para así suavizar el rechazo que la música contemporánea frecuentemente provoca en determinados sectores del público.

El concierto comenzó con una bella interpretación de la obertura Die schöne Melusine de Mendelssohn. Penderecki mantiene un estilo de dirección poco ortodoxo pero acaba por hacerse entender. Su versión de Mendelssohn de corte clasicista en tanto que se remite en todo momento a lo contenido en la partitura, abandonando esas sobre interpretaciones superfluas en las que frecuentemente caen otros directores. Lo mismo ocurrió con la Sinfonía Nr. 4 Italiana, presentando una lectura de líneas depuradas con especial atención al rico desarrollo armónico y temático que se desarrolla a lo largo de la partitura. La OST se convirtió en el vehículo ideal para la realización musical de estas páginas. La cuerda con su sonido compacto y seguro respondía a los vientos que mostraron una gran afinación, especialmente las maderas. La única nota discordante vino de las trompas, que tan bello y difícil papel tienen en esta sinfonía, especialmente en el tercer movimiento.

Entre ambas obras de Mendelssohn fueron interpretadas dos composiciones del propio Penderecki; el Adagietto de la ópera El Paraíso perdido, estreno absoluto en su versión para flauta y el Concierto para flauta. El solista en ambas obras Massimo Mercelli quien interpretó con gran solvencia las difíciles páginas del maestro polaco. Especialmente el concierto permitió a Mercelli lucir una impecable técnica y conquistar el aplauso del público que, aunque algo indeciso por la composición, sin embargo, no dudó en reconocer el impecable trabajo realizado por todos los intervinientes.

La combinación que tantos buenos resultados había dado en el pasado de Krzysztof Penderecki al frente de la OST no ha defraudado. La gran calidad de nuestra orquesta facilita el trabajo a cualquier director; éste sólo tiene que saber qué quiere y en este caso así ocurrió. El resultado: un gran concierto.