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después del paréntesis >

PNC – Por Domingo-Luis Hernández

   

Una de las cosas que valoró don Juan-Manuel García Ramos es que las siglas no son resolutivas cuanto congénitas a lo que en Canarias, conforme a lo que ocurre en otros lugares de España -pongamos País Vasco o Cataluña- podría ocurrir. Y por eso se movió. Quedarse con el partido no tenía que ver con menguar el número de militantes sino con asumir la absoluta paternidad (¿putatividad?) del proyecto. Si dueño, decide. De ese modo se maneja la somera política de Canarias y de este país. De modo que don Juan-Manuel García Ramos decidió qué miembros del PNC no cabían en el PNC por sus cercanías a Coalición Canaria. Y así ocurrió, no están. Después se conocería cómo, desde su mandato, encajaba el complot. Pero hasta donde llegue… ya se verá. Comienzan los movimientos. Don Fernando Ríos deslizó el primer ladrillo a examinar. El que aún es comisionado del Gobierno de Canarias para el Desarrollo del Autogobierno y las Relaciones Institucionales, por mor del presidente don Paulino Rivero, consumó el estrépito en atención a sus fundadas discrepancias (“insalvables”) con la nueva línea ideológica de Coalición Canaria. Los inexpertos o despistados nos preguntamos, ¿nueva línea e ideológica desde cuándo?, ¿desde el día en el que don Fernando Clavijo Batlle ganó la candidatura a las próximas elecciones a la Presidencia de Canarias? Y cabe contraponer a ese registro lo que Coalición Canaria se supone que es (o que era), el señor Fernando Ríos o su padre en la cúspide del deber. De donde ahora se entiende una intervención (a la par de incomprensible) de don Fernando Clavijo: “Yo no he pactado con el PP -dijo-; pactó don Paulino Rivero”. De lo cual se deduce (de ahí los miedos del señor Ríos) que lo constitutivo de ese partido no es el partido, el organigrama del partido y la toma de decisiones del partido sino la entraña misma de lo particular. Si ahora don Fernando Clavijo cumple por cercanía con el PP ahí se encontrarán. Y nada que discutir. De ahí el “nuevo” y en “ideología”. Meritorio, sorprendente, excepcional, se dirá, y con razón.

Así pues, estambre a reconstruir. Coalición Canaria ya es un invento (que fue provechoso) a desarmar. Cabe la lista: quienes sobran y quienes no. Porque el estambre a revisar ha de asumir las estrategias, los fundamentos, los protocolos y las líneas directrices que lo conformarán. Y ahí la radicalidad cumple con el registro. Porque a la batalla que se avecina se añade Podemos, y por esa senda nos vamos a encontrar. ¿Cuál es el rumbo, se supone? Cerrar el discurso patriótico hacia un sector productivo en el Estado. Soberanismo se llama, eso que inventó el protervo don Jordi Pujol i Soley, la trama más infausta, proterva y aberrante de lo que estos haces del nuevo pensamiento llaman nacionalismo. Es decir, exclusividad y por exclusividad exclusión (incluso los propios que no se avengan, como presume don Fernando Ríos de Coalición Canaria).

De manera que en poco tiempo acaso el PNC los represente, siglas impares. Y esa tuerca (previsiblemente) es la que se va a apretar. De donde con esas vueltas vaya usted a saber si incluso Podemos no se resistirá.

Mi abuela diría “¡que Dios nos coja confesados!” Y no sé yo si dará tiempo, tantos que somos con tan pocos ministros. Así es que (en ese caso) o pasamos por el insigne ojal de la identidad resolutiva o una parte de los canarios tendremos problemas para manifestarnos como tal, el señor Ríos, el señor García Ramos y acaso el señor Rivero prestos a sellarnos en la frente el registro indispensable de la idoneidad.