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Premio al transfuguismo – Por Norberto Chijeb

   

El 2015 comienza en el Ayuntamiento de Candelaria con un cambio en el plenario municipal que merece una reflexión, tanto política como jurídica, de tal guisa que podemos advertir que precisamente una Ley nacida para poner barreras al transfuguismo puede servir de lanzadera para que éste se extienda.

Repasemos la historia. La figura del concejal no adscrito se reguló a partir de la Ley 57/2003 dentro de las Medidas para la Modernización del Gobierno Local, “para frenar el condenable fenómeno de deslealtad política conocido como transfuguismo” para evitar que estos concejales pudieran asumir una mayor representación de la que disponían al principio, al recogerse en la Ley que sus “derechos económicos y políticos no podrán ser superiores a los que tenían con anterioridad”, aunque esta misma Ley, tras sentencia del TC 9/2012, señala que los concejales no adscritos ejercerán esos derechos “de la forma que determine el reglamento orgánico de cada Corporación”.

A este último párrafo se ha agarrado el secretario municipal de Candelaria, Octavio Fernández, para disponer, al igual que ocurriera con José Fernando Gómez hace un año, cuando pasó de portavoz de PP a concejal no adscrito, que los también exconcejales del grupo Popular, Carina Dainotto y José María Bolaños tendrán ahora los mismos derechos que se le otorgó a su excompañero de filas. Con ello se da un considerable agravio comparativo, al menos a la hora de la presentación de mociones, porque cada uno de los concejales no adscrito tendrá derecho a presentar una en cada Pleno, cuando su excompañera de partido, Inmaculada Martín, al quedarse sin grupo el PP, pasará al Mixto, compartiendo cada mes tiempo y moción con Mayca Coello, de Sí se puede, al igual que comisiones informativas. Se da la paradoja, incluso, que los concejales no adscritos podrán presentar más mociones que el grupo mayoritario de la oposición (5 concejales), Coalición Canaria. Más que una paradoja, una injusticia legal, aunque en este caso bien es cierto no hablamos exactamente de transfuguismo, porque se parte de una expulsión y de dos renuncias -antes de ser expulsados- de tres concejales del PP. Pero no estaría mal, por lo que viene a partir del 24-M, que ese reglamento municipal sea revisado con urgencia. Será legal pero no moral.