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Preparados, listos… ¡ya! – Por Sergio García de la Cruz

   

Comenzó el nuevo año y termina en 15. Muchos le han buscado rimas y expresiones. Una de las más curiosas es la que será un año: “del quince” lo que supone que entramos en un periodo impresionante, excesivo o tremendo. Expresión curiosa y de origen incierto aunque yo apuntaría que su fundamento se encuentra en el calibre de un arma de finales del siglo XVIII y principios del XIX, más concretamente en una Lefaucheux.

Curiosidades asociadas al número 15 hay muchas, como que 15 son las bolas del billar o el número de pasos que contaba cada desafiante del duelo antes de disparar, también el tiempo medio de días necesario para saber si el organismo humano rechaza el órgano que le ha sido trasplantado o el más conocido por todos como la “niña bonita” edad que se considera emocional y socialmente simbólica.

Pero, lo cierto es que su comienzo no me ha gustado nada. El año anterior se saldó con varios policías muertos en cumplimiento su deber y algunos graves y en este nada más se da el pistoletazo de salida se cobra la vida de otro y por lo que se ve esto se está asentando en nuestro país de manera habitual y ya no se trata de actos terroristas que se cebaban con sus miembros como punto de mira habitual. Nunca he entendido el por qué, cuando no es nada más que un trabajador de la maquinaria social y que hace que ésta funcione correctamente y seamos sinceros, de lo contrario esto sería Sodoma y Gomorra, de hecho, podemos ver el reflejo del fallo de este piñón del engranaje en algunos países donde la vida no vale nada.

Económicamente, el Gobierno ha comenzado disminuyendo la presión fiscal que mantenía su causa como todos saben es que llegan elecciones. Las escalas del IRPF se modifican a mejor y esto después de sufrir durante tres años el gravamen complementario aprobado en 2011 y que solamente en el 2012 les aportó 3.566 millones y que surgió como algo puntual y eventual por la crisis, pero, lo cierto es que este Gobierno actual, el cual ha sido su artífice, le cogió cariño y lo prorrogó.

Históricamente los años “del quince” nos han dado una de cal y otra de arena. En 1915 un terremoto destruye por completo la ciudad de Avezzano y provoca la muerte de casi 30.000 personas, Albert Einstein en ese mismo año publicó la teoría general de la relatividad. En 1815 el protagonismo lo tuvo Napoleón, pero, también las desgracias naturales hicieron de las suyas, esta vez en Indonesia dejando un saldo de 82.000 víctimas por la erupción del volcán Tambora. Jean Baptiste aportó nuevos métodos de análisis químico o Michel Eugène identificó el azúcar de la orina de los diabéticos como glucosa.

Un año tiene tras de sí 365 días y durante todo este tiempo nada permanece todo surge o se destruye y esto será así en mayor o menor medida en su función de lo que el ser humano quiera;quien siembra vientos recoge tempestades, pero nunca perdamos la esperanza, porque no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar el resultado final.

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