X
el cráter >

Próspero – Por Juan Carlos García

   

Se fundió en un fuerte abrazo con su madre como lo había hecho en numerosas ocasiones durante los últimos dieciocho meses. Con anterioridad abrazó a cada una de nuestras dos hijas. Les susurró al oído. Se despedía una vez más de su familia. Esta vez en la tarde del día de Reyes. Tras el abrazo con su madre, y antes de que yo le infundiera ánimo, nos besáramos y le dijera una vez más que la quiero, estalló en lágrimas. Lágrimas de tristeza acumulada. Lágrimas de rabia acumulada. Lágrimas de impotencia acumulada. El umbral de la sala de embarque de Los Rodeos era escenario de numerosas despedidas. Distintas, diferentes. Ella volvía por enésima vez para reanudar al día siguiente su trabajo a 3.000 kilómetros de distancia.

Quiso despedirse una vez más como se despiden aquellas personas habituadas . No lo logró del todo. El sentimiento de haber sido arrebatada de su familia, arrancada de cuajo de su tierra se le hizo presente con mayor fuerza. En estas fechas que acabamos de dejar atrás uno de los términos más utilizados es el adjetivo de “próspero”. Todas las personas nos deseamos un próspero año nuevo. La RAE le aplica en su única acepción tres sinónimos: favorable, propicio y venturoso. Veinticuatro horas antes de la despedida , la cabalgata de Reyes recorría las calles de Santa Cruz. Repartía caramelos en el mismo momento en que en el escenario del teatro Guimerá uno de los personajes de la obra Lo malo de ser perfecto rechazaba unos caramelos con envoltorio partidista. Al curso favorable de las cosas y a la buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre, la RAE lo nombra prosperidad. Sin embargo, prosperar, lo que se dice prosperar lo hacen los de siempre. Los poderes económicos y los que alrededor se sientan en su dornajo sin importarles las personas por mucho autobombo de cercanía a las familias locales. Deseo ver lágrimas de alegría en este próspero 2015.