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Rubén castiga en exceso al Tenerife

   
Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. /  KIKE HURTADO
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Imágenes del partido Real Betis y CD Tenerife. / KIKE HURTADO

MARTÍN TRAVIESO |  Santa Cruz de Tenerife

Rubén Castro tenía que ser. El delantero grancanario, uno de los mayores enemigos de la afición blanquiazul, fue el verdadero protagonista en el encuentro de ayer. Marcó dos goles y asistió a Jorge Molina para completar un 3-1 que castigó en exceso a un Tenerife que cumplió con creces en defensa durante la primera mitad, pero no tanto en la segunda, cuando se fue a buscar la meta de Adán y desequilibró su entramado defensivo. Así, y mediante dos contras, el cuadro entrenado por Pepe Mel logró dos tantos, que sumados al inicial logrado de penalti, hicieron que la delicatessen de Diego Ifrán en la jugada del empate resultara del todo estéril.

Nadie creía que en el once inicial preparado por Cervera fuera a haber más de un cambio. Más allá del programado regreso de Carlos Ruiz al centro de la zaga, el técnico sorprendió otorgándole la titularidad a Víctor García, quien jugó casi todo el partido partiendo desde el carril zurdo. Se quedó en el banquillo Cristo Martín, uno de los habituales.

La primera media hora fue bastante aburrida. El Betis saltó al campo con dominio territorial y del esférico pero sin crear peligro. Enfrente se encontró con un rival bien plantado en defensa y que intentaba contragolpear, aunque casi siempre en vano, salvo cuando se quedó Ifrán solo ante Adán. El delantero se entretuvo y el central tinerfeño Bruno le arrebató el balón.

Cerca de la media hora de juego y tras el primer disparo bético, ejecutado de falta y sin consecuencias, Carlos Abad cayó lesionado. El portero tinerfeño cayó mal en una salida. Pareció que se recuperó, pero las molestias en su rodilla siguieron. Siguió en el campo hasta que tuvo que ser sustituido por Roberto. El cancerbero podría sufrir un contratiempo de consideración y ya Cervera, en sala de prensa, lo eliminó para el partido del próximo domingo contra el Numancia. El recambio fue Roberto Gutiérrez, quien reapareció con escasa fortuna, como es norma habitual en el portero de Icod. Aunque su primera intervención fue una meritoria mano baja que respondió a un cabezazo picado de Jorge Molina, el meta canterano se equivocó en una jugada que terminó en penalti. Ya el partido corría en tiempo añadido cuando, tras un pase en profundidad sobre Jorge Molina, Roberto Gutiérrez derriba al delantero local de manera ingenua.

Castro cogió la pelota con bastante seguridad, la misma que demostró cuando batió al portero tinerfeño. 47 minutos de intenso y buen trabajo defensivo tirados por tierra por un error individual. Psicológicamente supuso un duro golpe, ya que el equipo no se mereció irse a los vestuarios perdiendo.

Ifrán, puro caviar
Se intuía que la segunda parte sería un completo monólogo verdiblanco, no obstante el Tenerife salió respondón. Lejos de venirse abajo por haber encajado el 1-0 en tiempo extra, los de Cervera dieron un paso adelante. Suso avisó. El de Taco tuvo el empate en sus botas en el minuto 52 con un disparo que se fue alejado pocos centímetros de la portería de Adán. El Tenerife iba con convicción a por el empate. Y lo logró, además con una genialidad.

Minuto 54. El canterano Víctor sacó una falta y en posición reglamentaria, Ifrán se encuentra con la pelota pero de espalda a la portería andaluza. En lugar de girarse y disparar, que podría parecer lo más esperado, el punta uruguayo resolvió la jugada con un taconazo que sorprendió al meta local, que no evitó el empate tinerfeñista. Puro caviar.

Espectacular la acción del charrúa que acumula unos registros goleadores sorprendentes. La de ayer fue su séptima diana en nueve partidos jugados.

El Betis sentencia a la contra

Una vez logrado lo más complicado, empatar, el Tenerife leyó mal el encuentro. Quiso más, sin acordarse de que delante tenía a un rival temible, que posee artillería pesada en su delantera. Es verdad que los visitantes se hicieron con el control del partido durante unos minutos, pero ese dominio no se tradujo en ocasiones reales de gol. El Betis volvió a adelantarse en el marcador gracias a la terrible pegada que poseen sus delanteros. Jorge Molina arranca por la izquierda y prolonga para Rubén Castro, quien resolvió en la frontal del área con un disparo raso tras recortar a Carlos Ruiz. El balón, cruzado y colocado donde no llegó Roberto, se convirtió en el 2-1.

Cinco minutos después, en el 74, el Tenerife se queda con un jugador menos sobre el terreno de juego tras ver Carlos Ruiz la segunda tarjeta amarilla. Ya era imposible pensar en volver a equilibrar el marcador. Y más teniendo enfrente en estado de gracia a Rubén Castro, quien ejerció de asistente en la jugada del tercer gol. Volvió a contraatacar el tándem Castro-Molina. El canario le puso el balón a su compañero, que empujó el 3-1 definitivo a puerta vacía. Fin de la historia.