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Cuadernos de África>

Sin miedo al islamismo – Por Rafael Muñoz Abad

   

La matraquilla libia es habitual en esta columna pues la disolución del estado norteafricano y el consiguiente desvalijamiento de sus ingentes arsenales convencionales armaron a muchas facciones del Sahel ideológicamente próximas al yihadismo. Después vendría el alzamiento en el norte de Mali y, de no ser por la decidida intervención de papá Francia y su gran garrote Légion – étrangère, tendríamos un Afganistán a las puertas de Europa. Una de las consecuencias fue la proliferación de combatientes que igual lucharon en Mali como ahora lo hacen en Siria. Un fenómeno de alta movilidad que no es nuevo, pues incluso exmuyahidines afganos acudieron a un escenario tan alejado como Bosnia en la guerra de los Balcanes. El islamismo es un enemigo preparado en lo militar y con grandes recursos económicos. Un virus que lo tenemos en casa, pues son cientos los seguidores que portan pasaportes occidentales. El problema esconde múltiples variables difíciles de analizar en tan poco espacio. ¿La solución? Más inversión en inteligencia, cooperación interestatal y aumentar las partidas dedicadas a las fuerzas de seguridad. Todo de la mano de una legislación más dura y menos progre. Premisas a la baja; pues estados clave como Marruecos, puntualmente dejan de colaborar en materia de inteligencia e información; los presupuestos militares – caso de España- son escuálidos y carecemos de políticos con sentido de estado que anteponen sus pataletas electoralistas a la seguridad. Holanda, Suecia o Suiza, naciones mucho más avanzadas que España en todo menos en furbo y fiesta, lo tienen claro: el sistema multicultural de puertas abiertas hace aguas. Hay colectivos que no se integran y generan guetos cuya única ley es la sharia. No, no me vean un intolerante, pero tampoco soy un primavera; necesitamos una llamada a la vigilancia pues la amenaza es real. El atentado contra la redacción de Charlie Hebdo es meridiano. El terrorismo puede golpear dónde y cuándo quiera; ¿se lo vamos a facilitar aún más? Por fortuna, conozco algo el mundo árabe y estos asesinos no representan a unas gentes educadas y hospitalarias. El Estado islámico es una realidad que supera la sombra de Al Qaeda y nos dará muchos problemas.