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después del paréntesis >

Syriza – Por Domingo-Luis Hernández

   

Ocurrió en Ática, el enclave en el que vive más del 40% de los griegos. Decidieron votar en mayoría a Syriza en las pasadas elecciones regionales de mayo. La líder Rena Dourou (pedagoga, máster en Políticas y que habla cinco idiomas) confirmó: “No nos votaron porque les prometiéramos el cielo y las estrellas, sino porque les dijimos la verdad”. Si uno mira alrededor confirma la infamia con que se maneja la derecha en Europa.

Digamos que en ese credo vive como una reina la poderosa señora doña Angela Dorothea Merkel, entre otras cosas porque en su entorno se mueven líderes tan carismáticos como don Mariano Rajoy Brey. Luego, asistimos a los manejos más sutiles por la falacia. O lo que es lo mismo, unos se presentan a las elecciones con programas oportunos. No cumplirán una sola promesa porque lo que allí apuntaron anda por las antípodas de lo que el partido en cuestión es. Otros asumen la política por la sensatez y lo que deben mostrar sin subterfugios a los ciudadanos. Y escuchamos que los segundos atentan contra el sistema, el Estado y la unidad de la sacra Europa.

De donde cabe recurrir a los argumentos de los proverbios. Por ejemplo, en España ya salimos de la crisis. El cómputo de contrataciones lo prueba. Lo que no se subraya es la vileza. Los adustos dignatarios del Gobierno de España asumieron lo que proponía la patronal en las nuevas leyes de empleo. De manera que nos movemos aquí con un sistema laboral que hecha a los padres de su trabajo para contratar a los hijos con un salario tres cuartas veces más bajo. Así las empresas ganaron el 640% más el año pasado y subieron una media del 0,6% el salario. Se entiende, se confirma. Lo operativo no es el acuerdo acorde entre sectores para la productividad sino jornales parecidos a los de Asia para que España sea atractiva según y para quien. La responsabilidad civil no se pone sobre la mesa y el digno reparto ni se nombra. Asistimos a las proclamas de un gobierno que solo gobierna para los suyos. De lo cual se deduce que es lícito que el tal gobierno haya empleado 100.000 millones de euros en sus arreglos financieros y deje morir a enfermos de hepatitis sin que mueva un dedo.

Podemos, pues, nos llevará hasta lo más profundo del mismísimo infierno y la coalición Syriza, de seguir así, será recordada como la suprema enemiga de Europa.

Por eso Hollande habló y dijo, en razón, que dejemos votar libremente a Grecia. Es decir, es posible que la mentada doña Angela Dorothea Merkel tenga asumido que la democracia no es lo que es, que ha de reconvenirse en atención al pensamiento aristotélico de otro tiempo. Por él los privilegiados, fieles y poderosos están dotados para intervenir, incluso con las armas. De donde una cosa es la democracia en Alemania, Holanda, Gran Bretaña… y otra la de los depauperados, vagos y demás miserables del sur, que han de amonestarse, porque no se enteran. Y si no, no caben.

Gran magisterio, Europa en su fulgor, la Gran Europa. Que no se resistan, pues, Pablo Iglesias, Alexis Tsipras o el resto de rebeldes. Por ese rumbo lo pasarán mal; y a quienes ellos representan, los depauperados trabajadores dichos, los enfermos de hepatitis, los adeudos de los desahucios y muchos más.