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Acción Exterior – Por Leopoldo Fernández

   

La visita a Tenerife del embajador de Estados Unidos en España, James Costos, ha puesto de relieve la importancia que el gran país americano otorga a las Islas como centro inversor de superior interés y como cabeza de puente para los negocios de sus empresas en el vecino continente. El propio diplomático se refirió a la privilegiada situación geoestratégica del Archipiélago como “la piedra angular en la estabilidad de los intereses comerciales de Estados Unidos con África”, lo que revela bien a las claras un reconocimiento del que cada vez son más conscientes los dirigentes mundiales. Al respecto, la actitud del Gobierno de Canarias tiene que pasar cuanto antes de las palabras a los hechos. Cuando aquí se invoca el deseo de adquirir mayor protagonismo en la acción exterior -llevada a cabo con probada lealtad institucional y de la mano del Gobierno del Estado-, luego no se emprenden a fondo las imprescindibles iniciativas que, cara a África, permitan adquirir a Canarias un justo y deseable protagonismo. Es cierto que se han realizado esfuerzos y adoptado iniciativas plausibles; pero falta ese golpe de efecto, ese gran acuerdo que ponga a las Islas en el mapa real de los intereses africanos. La oferta del presidente Rivero al embajador Costos para que el personal estadounidense en África pueda utilizar los servicios sanitarios públicos, o privados en su caso, es uno de los campos en los que procede explorar las posibilidades de llegar a un acuerdo. De hecho, nuestras infraestructuras en general -no sólo las sanitarias, también las turísticas, logísticas, de ocio, comunicaciones, etc.- son de primer nivel. Si a ello se unen un clima privilegiado, unos atractivos naturales envidiables, unas singulares ventajas fiscales y una seguridad jurídica y ciudadana a toda prueba, se comprenderá hasta qué punto Canarias es un referente obligado para quienes busquen hacer negocios en el continente africano o para aquellos que, residentes o no en él, encuentren entre nosotros las mejores posibilidades de inversión, así como de ocio y descanso o una cabeza de puente para proyectos de carácter económico. Entre estos últimos tan solo la industria cinematográfica ha sido capaz de aprovechar ese extraordinario, por su calidad y variedad, plató natural que es Canarias.