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Al Ministerio de Transportes – Por Tomás Cano

   

El sector turístico viene reclamando un Ministerio de Turismo, y no carecen de razón. Pero el sector olvida que el Ministerio de Transportes está muy ligado a nuestro desarrollo turístico. Todos lo gobiernos de la Nación en materia de transportes se han preocupado de infraestructuras. Es cierto que tenemos una magnífica red de autopistas, el Ave, o nuestros aeropuertos y puertos. Pero ningún gobernante ha dado en la tecla en transportes a un aspecto tan importante y necesario como es la “movilidad”. Dos asignaturas pendientes son el transporte aéreo y marítimo. El transporte marítimo es complejo, pero deberíamos ya de una vez potenciar su crecimiento y facilitar a navieras sus planes operativos. Con respecto al transporte aéreo, qué puedo decir… Debe haber una reestructuración en todos sus campos, con una política de apoyo a las empresas aéreas que se creen en el país, produzcan empleo, paguen sus impuestos y coticen a la Seguridad Social. En cuanto a la movilidad aérea, estamos francamente mal. Cómo es posible que compañías como Binter Canarias tengan el monopolio del tráfico aéreo en el Archipiélago, y que a un canario le cueste más ir de Tenerife a Fuerteventura, que ir a Madrid. No podemos olvidar tampoco el archipiélago balear, con una movilidad estacional y mala. O entre ciudades de la Península con aeropuertos terciarios, que no tienen movilidad nacional o internacional. La Dirección General de Aviación Civil siempre ha sido una asignatura pendiente. En estos momentos de fuerte competencia, el trato que dispensa a las compañías aéreas españolas es tercermundista. Funcionarios que se vanaglorian de tener parados aviones de algunas empresas durante dos, tres o seis meses, con argumentos peregrinos. Cada documento que entra en Aviación Civil, puede dormir el “sueño de los justos”, causando daños directos a compañías aéreas españolas cuantiosos. Cuanto más y mejor es la tecnología de los aviones y mejor se controlan internamente aspectos de calidad y seguridad en las propias compañías aéreas, peor, más llenos de “aire caliente”, más inspectores de Aviación Civil y más lento es el despacho de la documentación oficial. Ninguna compañía aérea manifiesta en público los problemas e impedimentos que encuentran diariamente; simplemente por miedo. Mientras la Aviación Civil española esté dirigida por tecnócratas no habrá progreso. No basta que algunos responsables directos tengan nombres de prestigiosos juristas aeronáuticos. Hay que valorar la calidad humana y profesional, gente agresiva, que revolucione toda la movilidad del país. De lo contrario dentro de muy poquito de fuera vendrán para darnos la triste lección de que somos ineptos en aspectos tan importantes. Si alguien tiene alguna duda de lo que aquí menciono, que pregunte a nuestros pilotos españoles lo que han sufrido por la inseguridad en sus puestos de trabajo, teniendo que emigrar durante años para encontrar aquéllo que su país con su política de transportes no puede encontrar.