X
BOXEO >

Buenas noches Sr. KO

   

<
>

La secuencia del nocaut. La inolvidable victoria de Ibrahim López ante Luis Rodríguez el 27 de octubre de 2012 con el Campeonato de España del peso crucero en juego tuvo el momento culminante del nocaut después de que el tinerfeño se levantara en el segundo asalto tras ser derribado por su rival. Todo se inició con una serie (imagen izquierda) que acabó con un crochet de izquierda devastador que rindió al bravo pupilo de David Quiñonero que se fue desvaneciendo y ni siquiera escuchó consciente una cuenta de protección que también acabó antes del límite. “Ganar de esa forma te deja una sensación de alivio increíble”, destaca el fajador de Candelaria, con seis de sus nueve triunfos logrados por la vía del cloroformo. “Ganando antes del límite te ahorras la posibilidad de que tres o cuatro personas te juzguen en una decisión en la que pueden acertar o se pueden equivocar, así, noqueando no hay discusión posible, nadie lo puede cambiar”, reflexiona un boxeador que todavía no ha dicho su última palabra sobre el cuadrilátero. / FRAN PALLERO


JUAN S. SÁNCHEZ | Santa Cruz de Tenerife

El nocaut es el gol del boxeo. Acabar con la resistencia del rival antes del límite es la culminación del buen trabajo sobre el cuadrilátero, pero ¿cómo se ve esa suerte desde los dos lados, desde el que noquea hasta el que es noqueado? Qué siente un boxeador cuando se va a la lona? ¿Es igual un KO tras un certero golpe en la mandíbula a uno que te alcanza en la sien? ¿Cómo te recuperas de una caída después de haber sido golpeado en el hígado?

Ningún boxeador está exento de la posibilidad de irse a dormir antes de tiempo o, al menos, de sufrir una caída. “Cuando subes ahí arriba sabes que puedes bajarte en cualquier momento y en mal estado, es lo que tiene el boxeo, ahí encima somos dos hombres y en cualquier momento puede suceder”, advierte el excampeón de España del peso pluma, Zeben Robinson García, que conoce bien las dos caras del nocaut.

Su mayor triunfo, el título nacional, lo logró noqueando a Juan García Martín Kid Puerto Cruz, su peor derrota vino perdiendo por KO técnico en Argentina ante Cristian Gramajo. De aquel día, en Trelew, Zeben recuerda casi todo, incluso cuando tuvo el combate en su mano tras derribar a Gramajo que sobrevivió gracias a la excesiva duración de la cuenta de protección que le permitió alcanzar el rincón. Luego vino la cruz. “Recuerdo que caí de culo, me levanté y me volvió a tirar de culo, estaba tocado, un poco en el aire, pero no me dolía nada”, asegura el de Taco, que sí sentía “el cuerpo flojo”.

Diferente sensación fue la que tuvo cuando cayó ante el balear Santi Bustos en el último asalto de su combate a seis y se levantó para conservar el triunfo. “Ahí sí me dio una especie de corrientazo detrás de la cabeza porque me alcanzó por la nuca, estuve desconectado unos segundos y cuando me di cuenta el árbitro me estaba contando”, rememora el fajador tinerfeño que pronto volverá a los cuadriláteros y que saborea sus victorias por nocaut “por que son como un alivio, algo que te llena de gloria aunque nunca salgas a buscar el golpe del KO sino a hacer un trabajo que te sirva para ganar el combate”.

Ibrahim López, uno de los mayores cazadores de los últimos tiempos en el boxeo canario, también tiene experiencias que contar y de muchos tipos. El de Candelaria también alcanzó el reinado nacional, esta vez en el peso crucero, y aunque sabe lo que es perder antes del límite desconoce lo que es enfilar el camino del vestuario durmiendo.
“Lo más parecido fue en la primera pelea con Mustafá”, evoca Ibrahim, que se traslada a un combate duro en el que cayó a falta de pocos segundos para el final y que acabó en nulo. “De esa vez no me acuerdo nada, incluso la gente me dice que llegué al vestuario y dije un par de tonterías”, después de ser alcanzado en la punta de la mandíbula, el interruptor que apaga las luces.

“Es eso, se apagan las luces y al momento se encienden de nuevo”, asegura El Pegaso, que sobrevivió muchas veces a esos malos momentos. “Caí nada más empezar el combate ante Terrero, ante Luis Rodríguez o ante Loren, en kickboxing cuando éramos amateur, pero siempre me levanté para ganar”, admite el único canario campeón nacional profesional en boxeo y kickboxing. “Después de esos segundos en los que te cuentan, yo me recuperaba y me decía a mí mismo, vamos hacia delante que ya no hay nada que perder. Es más, me gusta pelear siempre contracorriente, arriesgando para tener que ganar, no se boxear para conservar el resultado”, reflexiona un hombre que en Marbella sufrió la famosa puñalada al hígado con una patada girada durante un combate de kickboxing. “Esa sensación es la peor” asegura Ibrahim sobre ese golpe que, por ejemplo, rompió la imbatibilidad de Óscar Rayito Sánchez como profesional.

“Ahí abajo no las toma nadie”, cuenta el ex campeón nacional del peso pluma y superpluma que cedió ante Santiago Rojas por una mano al hígado, justo en esa zona desprotegida entre las costillas y el abdomen. “En ese punto vacío cuando llega la mano se te acaba el aire, te dobla”, cuenta un hombre que nunca cayó por golpes sobre un cráneo que en un estudio reveló tener “una musculatura interior que jamás habían visto en el Hospital de La Paz”.

El médico especialista en boxeo Matt Jansen, en un reportaje para el Canal Historia, reflejaba que “dentro del cráneo hay un caparazón duro que no ofrece tanta protección a la fuerza de un golpe y cuando la parte delantera del cráneo colisiona con el lóbulo central del cerebro las neuronas se apagan hasta que el cerebro consigue repararse”. Lo sabe bien Sandro Dinamita Domínguez. “Nunca me había pasado hasta la pelea con Telamanou”, resume el prometedor fajador adejero, que aquella noche ante el congoleño encontró “esa desconexión de la que muchos compañeros me habían hablado”.

“Sentí un pitido y me vi en el suelo, sólo pensé en que me había tirado y que ya se la había ganado, que yo lo iba a tirar a él”. Eso fue en el primer asalto, Sandro llegó a la esquina “y no me enteré de lo que me dijo mi entrenador, luego nada más salir se me apagaron las luces otra vez y sí sentí frío”.

La placentera sensación de estar en el aire
-El placer de Adasat. El campeón de España semipesado sabe lo que es “estar en las nubes” ante un rival. Le ocurrió en su derrota frente a Ricky Pow cuando le pararon una pelea en la que el británico lo cogió en frío en el primer asalto. “La sensación llega a ser hasta placentera por momentos, pero enseguida se te encienden las alarmas y te sirve para cogerle respeto a tu rival”, asegura.

-Moore, el rey del fuera de combate. Archie Moore cuenta en su récord con 131 victorias oficiales por nocaut. Wilfredo Gómez defendió su título mundial supergallo con 17 nocauts y logró hasta 32 consecutivos aunque Lamar Park y Billy Cox le superan con 44 y 43 triunfos seguidos por nocaut. Tyrone Brunson, suma 19 nocauts seguidos en el primer asalto por los 18 del fallecido Edwin Valero.