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Concepción entra en la recta final

   
Miguel Concepción, presidente CD Tenerife . / SERGIO MÉNDEZ.

Miguel Concepción, presidente CD Tenerife . / SERGIO MÉNDEZ.

ÓSCAR HERRERA | Santa Cruz de Tenerife
Fotos: DIARIO DE AVISOS

Miguel Concepción Cáceres (Los Llanos de Aridane, La Palma, 1953), ha cumplido ya el 90% del tiempo de su mandato al frente del CD Tenerife, una estadía a la que él mismo ha puesto fecha de caducidad en 2016, cuando tras 10 años gobernando a la institución insular, deje paso a un nuevo presidente para el representativo tinerfeño.

Tal día como hoy, pero en 2006, se convirtió en el máximo responsable del consejo de administración de la entidad blanquiazul, aunque antes ya venía siendo un destacado accionista que contribuía con la sociedad tinerfeñista en las etapas pretéritas a su llegada al cargo, tanto con Víctor Pérez de Ascanio, como con Javier Pérez al frente del Tenerife, llegando a figurar incluso como miembro de la plancha que Pérez presentó a finales de 2002 para aspirar a mantenerse como presidente, siendo derrocado en las elecciones accionariales del club tras unir sus fuerzas Quico Cabrera y Pérez Ascanio, quien finalmente se alzó con la confianza de los accionistas para ser presidente, cargo que ostentó hasta diciembre de 2005, cuando tras un convulso tramo final de año, con el club en situación delicada y el equipo zozobrando en Segunda División, presenta su renuncia junto al resto de consejeros y se crea un inquietante vacío de poder en uno de los referentes claros de la sociedad tinerfeña, como el CD Tenerife.

La cumbre de La Ermita
La figura de Miguel Concepción empieza a a aparecer relacionada con la presidencia en enero de 2006, cuando tras diversas reuniones lideradas por Paulino Rivero con algunos de los principales empresarios de la Isla, se llega a la conclusión de que había que crear una sociedad paralela que dotara de ‘músculo’ económico al club para potenciar ingresos y explotar los terrenos de la Ciudad Deportiva de Geneto, así como entrar de lleno en la promoción urbanística e inmobiliaria aprovechando la experiencia en dichos campos de varios empresarios vinculados con el CD Tenerife. Fue en el restaurante La Ermita de El Sauzal donde se dio forma a todos los planes para “salvar” al CD Tenerife y se designó a Miguel Concepción, que ya era máximo accionista, como el candidato ideal para pilotar la nave blanquiazul a partir de ese momento.

El empresario palmero se rodeó de varias personas de confianza para entrar con buen pie en la entidad y así el nuevo Consejo de Administración quedó formado por Pedro Suárez, Conrado González, Martín García Garzón, Pedro Pérez, José Ana Pérez Labajos, Fernando Santana e Indalecio Pérez.

Se salvaba de esa manera una coyuntura muy delicada, ya que nadie quería hacerse cargo de llevar las riendas de la institución, dando Miguel Concepción un paso al frente que sería decisivo para empezar una nueva era en la que la deuda galopante que acumulaba la entidad era una losa muy pesada. Desde el primer momento esa fue la obsesión de Concepción, que empezó a entender que una sociedad anónima deportiva era una empresa muy diferente a la rama de negocios en los que se movía como pez en el agua. Los más de 50 millones de euros de deuda acumulada amenazaban la supervivencia de un club que además tenía la exigencia deportiva de intentar estar entre los 20 mejores del fútbol español.

Tras tres años de dudas y adaptación, el binomio formado inicialmente por Serrano y Oltra dio sus frutos con el ansiado ascenso a Primera, ya con Santiago Llorente en la dirección deportiva. Sin duda ese ha sido el momento más feliz de Miguel Concepción, que duró tan solo una temporada y que trajo posteriormente un fracaso del tamaño del éxito anteriormente logrado. Dos descensos consecutivos dejaron al club en Segunda División B, con un panorama desolador, pero que curiosamente, no cesó de reducir deuda a duras penas. Dos años en la categoría de bronce sirvieron para darse cuenta de la vital importancia del estatus del fútbol profesional.

Ahora, nueve años después de la llegada a la presidencia de Miguel Concepción y entrando en su último año de mandato, el dirigente palmero torea la mala temporada a nivel deportivo con las voces que piden ya un relevo inmediato. Algo que, con el empeño y brío que sigue aparentando Concepción, no dejará que suceda entendiendo que no ha llegado su momento. Con más de 30 millones de euros de deuda adelgazados como aval, Miguel Concepción espera que dentro del campo, el equipo que ahora comanda Raúl Agné, también se reordene y empiece a dar alegrías a una afición desconcertada y cada vez más intransigente, que espera un año de mayor regocijo.