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Crítica constructiva – Por Tamara de la Rosa*

   

¿Cuántas veces has preferido soportar situaciones que no son de tu agrado por ahorrarte decir a otra persona que no te gusta su actitud? Miedo a ofender, a una mala interpretación. Muchas veces no sabemos cómo plantear una opinión sin dañar a otro por lo que evitamos esta situación, aunque suponga dañarnos a nosotros mismos porque nadie nos ha entrenado para esto. Asignatura pendiente la de habilidades para la vida. Hacer una crítica, encajar una crítica, decir que no… Aprendizaje de estas habilidades tan necesarias para las relaciones sociales, las cuales ocupan gran parte de nuestro día a día, por lo cual sería apostar por el aprendizaje en salud emocional. ¿Es eso menos importante que la literatura, historia o cualquier otra asignatura? Lo dejo ahí. Lo cierto es que la crítica, aunque en su mayoría pueda parecer negativa, es una buena forma de aprender. Una crítica constructiva te puede servir para crecer. El objetivo de esta crítica es alcanzar un cambio favorable para todos y esta es la idea que tenemos que tener en cuenta cuando vayamos a criticar a alguien. Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de hacer una crítica son:

1. -Busca el momento adecuado, pero no para ti sino para quien le vayas a pedir el cambio. Si vemos que la situación puede acabar en un conflicto, la aplazamos para otro momento. Desde que la ira y el enfado se disparan es muy difícil reconducir la conversación.

2. -Autocrítica: ¿Estamos criticando algo que nosotros solemos hacer? ¿Nosotros lo cambiaríamos? Debemos valorar si verdaderamente vale la pena hacer la crítica. No podemos pretender amoldar a la otra persona a todo lo que queramos. Hemos de ser flexibles. Sólo pedimos un cambio de lo que realmente nos es imposible soportar. Si consideras que sí vale la pena hacer la crítica, debe ser breve y decirlo solo una vez.

3. -No critiques a la persona sino la acción. No juzgues. No le llames desastre por llegar tarde. Critícale la impuntualidad de ese día. Las etiquetas suelen ser interpretadas como un ataque. Criticando el hecho y no a la persona conseguimos que la autoestima del criticado no se vea mermada.

4. -Utiliza mensajes “Yo”: Los mensajes en primera persona no implican la evaluación negativa del otro y así no daña la relación. “Por favor, intenta no llegar tarde porque reconozco que me desespera con facilidad el esperar”.

5. -Para disminuir la carga negativa de lo que decimos, añadimos la empatía: “Entiendo perfectamente que a esa hora hay mucho tráfico, pero, por favor, tenlo en cuenta para la próxima vez porque te reconozco que me desespera con facilidad el esperar y me condiciona el día”.

6. -Coherencia entre el lenguaje verbal y el no verbal: No olvides que el 80% de lo que comunicamos es lenguaje no verbal. Si lo que estás diciendo no va en la misma dirección que tus expresiones, el mensaje será contradictorio. Si estás molesto, tu tono debe ser firme, que no quiere decir alto y tus gestos de seguridad, que no quiere decir agresivos, y siempre llevando a cabo los cinco pasos que hemos nombrado con anterioridad.

Muchos de nosotros recibimos o practicamos la crítica negativa porque, justo eso, es lo fácil. Lo difícil es realizar una crítica constructiva. Recuerda que “criticar no es solo señalar los errores de los demás. Para que una crítica sea constructiva también debemos plantear soluciones para mejorar. Se trata de un cambio que nos beneficie a todos.

*PSICÓLOGA
tamaraconsulta@gmail.com