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El día después – por Francisco Pomares

   

Sólo un día después de que Mariano Rajoy y Pedro Sánchez se enzarzaran en su cuerpo a cuerpo alejado de las preocupaciones ciudadanas, un violento rifirrafe de descalificaciones e insultos, la diputada Oramas intentó vender las preocupaciones canarias en un debate bastante ajeno a todo lo que no fuera propaganda y elecciones. Oramas repitió sus mantras tradicionales en el Congreso, empezando por ese que asegura que el Gobierno de Madrid no nos quiere, algo que es sin duda cierto, pero que es aún más cierto si añadimos que tampoco quiere al resto de las regiones, los ayuntamientos, las entidades y a las personas de las que teóricamente se ocupa. El Gobierno sólo se quiere a sí mismo, al partido que lo sostiene, a los bancos y a Bruselas. Lo demás lo sortea desde un estudiado desafecto y una catarata de promesas propias de marido adúltero. En fin, que Ana Oramas acusó a Rajoy de haber convertido en papel mojado todos sus compromisos con Canarias. Esta vez aseguró que en Canarias hemos sufrido los mismos recortes que el resto de las comunidades, con el agravante de que aquí se han perdido también todos los mecanismos de protección frente a los sobrecostes fruto de la lejanía y la fragmentación territorial. Me gustó escuchar a la diputada reconocer que no hay una animadversión específica de este concreto Gobierno hacia esta concreta región, sino una desatención común a todas, que aquí es más grave porque aquí -como también en Andalucía, aunque por otras causas- las condiciones son más complicadas, más difíciles. Ese discurso incluye algunos matices importantes en relación con ese otro mensaje más casposo -y más común entre los colegas de la diputada- que señala y denuncia un tratamiento especialmente cruel de los Gobierno de la metrópoli para con esta región, fruto de algún esotérico complejo anticanario de los líderes mesetarios, o de una genética vesanía centralista. Es verdad que este Gobierno de la crisis se ha cargado los planes de empleo y de costas y ha jibarizado los de carreteras. Es verdad que ha incumplido su compromiso de mantener la bonificación específica de las tasas aéreas en Canarias. Y es verdad también que ha enterrado las ayudas del Posei, pretende enterrar las del plátano, y que el REF lo ha guardado en la gaveta de los presupuestos. Todo eso es verdad. Rajoy nos ha aplicado la misma política austericida que a todo quisque. Lo que pasa es que aquí esa política resulta aún más dañina. No se trata de recurrir al victimismo. Se trata de reclamar justicia.