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Disgusto ante los desaciertos

   

ÓSCAR HERRERA | Santa Cruz de Tenerife

El CD Tenerife empieza a alzar la voz ante los arbitrajes, que en el último mes de Liga ha perjudicado de manera clara los intereses del cuadro insular, con una serie de decisiones erróneas que han privado, en alguno de los casos, hasta de sumar tres puntos más a los blanquiazules. El último ejemplo de esta concatenación de errores llegó en Miranda de Ebro el pasado sábado, cuando el cuadro local empató al inicio de la segunda mitad con un tanto en claro fuera de juego de Urko Vera, cuando el equipo de Agné vencía cero a uno. Al final, empate y dos puntos que volaron del lado tinerfeñista. Anteriormente, otro error garrafal evitó en el Carlos Belmonte que la escuadra chicharrera empatara ante el Albacete después de ir perdiendo tres a uno. En el minuto 67 el Tenerife vio con impotencia como el colegiado De la Fuente Ramos, a instancias de su asistente, le anulaba un tanto a Carlos Ruiz por un fuera de juego que no lo era. Un partido que acabó condenando a Cervera al cese tras la derrota en feudo manchego, y segundo choque consecutivo a domicilio en el que decisiones arbitrales evitan que el representativo haya vuelto con tres puntos más después de sus salidas a Albacete y Miranda de Ebro.

Pero una semana antes del encuentro ante el equipo de Luis César Sampedro, el CD Tenerife volvió a sufrir un arbitraje cargado de errores en su contra. La SD Ponferradina venció en el Heliodoro en un enfrentamiento en el que el colegiado asturiano Pablo González Fuertes debió expulsar en la primera parte al visitante Jonathan Ruiz tras una durísima entrada sobre Aridane, pero que si lo hizo con el blanquiazul Javi Moyano en el minuto 57 con roja directa.

Una acción que no merecía tal castigo, y que además vino con otra decisión muy discutida por la grada y el combinado local. En la recta final del que supondría la segunda derrota en el Heliodoro Rodríguez López del cuadro canario, el trencilla obvió un claro penalti del jugador berciano Sobrino después de un agarrón dentro del área a Diego Ifrán. Una acción que pasó algo más desapercibida en un primer momento, pero que luego provocaría las protestas de los jugadores de Cervera en sala de prensa.
Algo similar a lo que pasó en Anduva. Futbolistas de peso en el vestuario como Vitolo, Aridane, Aitor Sanz o Javi Moyano, clamaban por esta serie repetida de errores en contra, así como el entrenador Raúl Agné.

Otros partidos con protestas

Los partidos ante el Mirandés, Albacete y Ponferradina son los que más reclaman los blanquiazules, pero no los únicos en este 2015. Desde inicio de año el CD Tenerife se siente perjudicado por el colectivo arbitral, aunque no siempre con razón. El 10 de enero en el duelo con el Betis en el Benito Villamarín, un penalti de Roberto al borde del descanso también fue protestado por los tinerfeños. Se jugaba el tiempo de prolongación de la primera parte, y un derribo del meta Roberto al atacante bético Jorge Molina fue castigado como penalti por Dámaso Arcediano Monescillo. Rubén Castro ejecutó el 1-0 sin remisión desde los 11 metros, en una jugada que pareció más un derribo precipitado del portero blanquiazul que un error arbitral. Y más cercano en el tiempo, está otra acción protestada por los jugadores insulares. En el partido con el Girona que supuso el estreno de Raúl Agné en el banquillo local hace ocho días en el Heliodoro, los tinerfeñistas pidieron penalti por una mano de un jugador rival en el área en el minuto 88. El arbitro, no apreció infracción del reglamento, y a pesar de que los hinchas locales se enervaron contra el colegiado, el encuentro finalizó con la derrota del CD Tenerife por cero a uno, en una jugada que, aplicando el reglamento, no se considera punible al impactar el balón en la mano, pero procedente de un rechace del cuerpo del oponente.