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Los embajadores de vuelo – Por Tomás Cano

   

El incidente de Korean Air, que llevó a la compañía aérea y su máximo ejecutivo, la jefa de auxiliares, con una jefa de cabina a un grave problema o enfrentamiento  entre lo que significa “servicial o servilismo”, muestra que incluso las compañías aéreas pueden olvidar por qué tienen asistentes de vuelo a bordo siendo su cometido por encima de todo la seguridad de la cabina. Té, café y nueces son buenas, pero no esenciales para la supervivencia. Los auxiliares de vuelo pueden tener en algún caso un atractivo look, sean hombres o mujeres, pero su misión es la seguridad de sus pasajeros. Realmente, son profesionales de la seguridad.

Recuerden el caso de la asistente de vuelo en el vuelo USAirways 1549, que amerizó en el Hudson, en New York. Los auxiliares de vuelo dan a los pasajeros las instrucciones o las acciones necesarias para sobrevivir cuando el pánico hace su presencia a bordo por un incidente. La gente no piensa qué va a pasar con ellos y ahí están estos profesionales para salvar sus vidas a pesar de lo grave que sea el incidente. 90 segundos para evacuar un avión después de tener un impacto: en ese corto espacio de tiempo los asistentes de vuelo a bordo ayudan e instruyen a los pasajeros para un aterrizaje en el agua o en tierra. Sólo tienen que empezar a hacer o desarrollar para lo que están capacitados: responsabilizarse de sus pasajeros o clientes. Una vez que la adrenalina corre por tu cuerpo como un loco, tu mente empieza a ir a través del manual, y de su formación, de cómo evacuar un avión.

Aunque las emergencias de aeronaves son raras, los auxiliares de vuelo realizan tareas de seguridad y vigilancia críticos sobre cada uno de los vuelos que van a efectuar, independientemente de sus continuos entrenamientos. Puede parecer que suelen estar en el avión allí de pie, pero no, hay mucho más. Están muy atentos, haciendo numerosos controles de seguridad durante el proceso de embarque. Los auxiliares de vuelo también son responsables de los servicios médicos de emergencia, incluida la reanimación en caso necesario, contraincendios de cabina, y hacer frente a cualquiera de los posibles incidentes en vuelo. Hay mucho que hacer en una evacuación, pero los pasajeros parecen no darse cuenta de ello. Sólo quieren en general sus bebidas y sus cacahuetes y los quieren ahora. Las obligaciones de servicio de la cabina son secundarios, pero son parte integral del branding de la aerolínea. Cuando las compañías aéreas establecen altas expectativas de confort y servicio, sin hacer hincapié en las limitaciones, los pasajeros se sienten engañados si no consiguen lo que quieren cuando lo quieren.

No me cabe duda de que en este aspecto las compañías asiáticas han ayudado muy poco al sector aéreo mundial, al utilizar a sus auxiliares como reclamo publicitario. Mientras el auxiliar de vuelo que ha sido retirado del vuelo de Korean Air fue un asistente de vuelo masculino, la mayoría de los asistentes de vuelo siguen siendo mujeres. Son las mujeres las que más a menudo figuran en la publicidad aérea. La aerolínea mantiene un legado que sigue manteniendo a pesar de los años, y sus estereotipos sexistas perduran. En muchas líneas aéreas el atractivo sexual influye en una amplia gama de la publicidad de la propia empresa. No importa que tan sutilmente representado esté el concepto de la sexy auxiliar de vuelo, lista para responder a los caprichos de los pasajeros, que a veces da una imagen de servilismo, no de servicial. Esto tiene repercusiones peligrosas. Últimamente, los auxiliares de vuelo han sufrido abusos verbales y físicos, con poca o ninguna consecuencia para el abusador. En octubre, en el vuelo 2525 de Delta Air Lines desde Atlanta a Denver, dos auxiliares de vuelo fueron abordados sexualmente por un pasajero, Vadym Pecherskyi. De acuerdo con declaraciones juradas dadas al FBI, Pecherskyi “acosó físicamente” a la tripulación, asaltando a las auxiliares en el galley, de primera clase. A diferencia de otros incidentes de pasajeros, en este caso nadie acudió en ayuda de las auxiliares y el vuelo no fue desviado, a pesar de las implicaciones de seguridad. Los auxiliares de vuelo han sido en muchos casos los grandes olvidados cuando se escribe de aviación, pero sí han sido y son usados como reclamo publicitario. Por último, yo diría que esta profesión, que desde mi punto de vista son los “embajadores” de una línea aérea, no ha sido suficientemente respetada. Yo diría que los auxiliares de vuelo, en general, son la excelencia, son un regalo y el valor de ese regalo no reside en su idoneidad sino todo lo contrario, en su valor real. Y ellos lo tienen. Y yo tengo a mis años pruebas más que sobradas de ello.