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Estado de la Nación – Por Juan Pedro Rivero*

   

Sabemos todos que tiene que ser así. Reconocemos todos la importancia de la economía en la marcha de una sociedad y de un país, y de cuantas situaciones vitales dependen, para bien o para mal, de su buena marcha. Los parámetros de crecimiento se contabilizan en relación al índice de crecimiento del PIB, y el único producto interior que se mide es exclusivamente el económico. Pero de la misma manera que la crisis que sufrimos no es, ni fundamentalmente ni únicamente, económica, la superación de la misma requerirá algo más que crecimiento económico. Mientras nos contentemos por satisfacer la dimensión material, olvidando que el ser humano es algo más, y que la sociedad crece en parámetros culturales, éticos, solidarios, etc., además de económicos, no conoceremos el estado íntegro de la nación. Y si de ello hubiera de hablarse, no sé yo si pudiéramos afirmar tan felizmente que estamos saliendo de la crisis. Ya lo dijo Jesús, que “no sólo de pan vive el hombre”. Tendrá muchas cosas que hacer, su agenda echa fuego; y el momento eclesial es fundamental, pero el papa Francisco se nos va una semana a hacer Ejercicios Espirituales. Así suelen hacer ordinariamente todos los sacerdotes anualmente. No todo se pesa y y se mide. No toda la obra es acción… es necesaria la contemplación. Hay una dimensión espiritual que debemos cultivar, cuidar, enriquecer, para poder ejercer en la vida como seres humanos. En lo oculto, donde solo ve el Padre del Cielo, se suelen realizar las grandes hazañas de la humanidad. Este es, pues, un buen momento para que revaloricemos el producto interior íntegro de nuestra nación. El sábado pasado enterrábamos a un sacerdote diocesano, don Juan Fernando Pérez Hernández, natural de Los Silos, que durante 54 años de vida sacerdotal, se dedicó a hacer crecer el producto espiritual de nuestra diócesis. El sábado próximo, casi a la misma hora, será ordenado un sacerdote en los Llanos de Aridane, don David Rodríguez Martín. Uno comienza y otro termina. Uno arrastraba enfermedades que la edad nos va regalando, y otro está en la flor saludable de la vida lleno de posibilidades y energías. Tal vez deberíamos decir que ambos comienzan en el marco de una semana a ejercer un mismo y verdadero sacerdocio; un verdadero y el mismo. “No sólo de pan vive el hombre”.

@juanpedrorivero