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El estiércol del diablo – Por Gerardo Daniel Settecase

   

Quien definió al petróleo como el estiércol de diablo, lo justificó en que en todo país donde abunda tal recurso energético, sus líderes impiden que el total de la población disfrute de los beneficios, o empresas y gobiernos del Primer Mundo provocaron y provocan crisis internas para expoliarlo. Ni aún los ricos países árabes se han librado, pues la expoliación colonial fue seguida por la de multimillonarios jeques que poco reparten, y aquellos en manos de terroristas como el Estado Islámico lo utilizan para financiarse.

Y en esto Latinoamérica no ha sido la excepción pues en los tres grandes productores, México, Venezuela y Brasil, gobiernos electos y dictaduras poco han invertido de sus regalías petrolíferas para mejorar la calidad de vida de sus sociedades, no valiendo la justificación de la actual caída de precio, pues en épocas de precios altos Venezuela de la mano del chavismo, México de dos opciones políticas, y Brasil del Petismo, llevaron sus empresas petrolíferas a la quiebra, el clientelismo político-laboral y la corrupción, desapareciendo billones de petrodólares, siendo ejemplo de ello el informe sobre las cuentas del chavismo en el banco HSCB por unos 12 mil millones de dólares de Pdvsa, ahora desaparecidos.

Desaparición no exclusiva del chavismo, pues igual situación atraviesa Pemex a la que el PRI y otras opciones de gobierno llevaron a la bancarrota e impregnaron de una corrupción mucho más aguda aún en la brasileña Petrobras, llevando a que la presidenta Dilma Rousseuf no encuentre alguien honesto para conducirla.

Por todo ello, las sociedades de esos tres países no disfrutaron ni disfrutan de mejores infraestructuras, educación, salud, vivienda y seguridad sino todo lo contrario pues este estiércol del diablo enfermó toda su política, por lo que debiera agradecerse que los sondeos en Canarias acabaran en fracaso.

gerardoctkc@gmail.com