X
Sin pelos en las teclas>

Eufemismo a la perplejidad – Por Cecilio Urgoiti

   

El término de “prisión perpetua revisable” es de moderno cuño. Con anterioridad se llamaba “cadena perpetua” y debe su nombre a que el delincuente con tal pena permanecía sujeto a una cadena que se anclaba al muro de los presidios decimonónicos y anteriores, siglo ese donde materialmente se inició la abolición de tal condición. Pero no vamos a teorizar sobre la historia de la cadena perpetua, sino vamos a reflexionar sobre esa barbaridad que fue la firma de un acuerdo entre los partidos que configuran el actual bipartidismo. Sí, he dicho barbaridad y soy consciente de ello. Nunca se debe retroceder en los avances que los logros sociales nos brindan. La revocación de dicha pena lo fue y marcó un hito en la historia, en vez de alejarnos nos acercamos más a la pena capital. Don Pedro Sánchez bajo los eufemismos, por un lado de prisión perpetua revisable y por otro aquello de que cuando gobierne, cosa que no hará nunca pues el camino que ha cogido le llevará al lado contrario de su objetivo. Derogará dicha ley, mientras nos ha metido una cadena perpetua mediática y con muy poco conocimiento de la historia de las exigencias del socialismo español. Pablo Iglesias,el fundador del PSOE, en la taberna Casa Labra, allá por 1879, se removería de sorpresa y de asombro ante tal temeridad. La verdad es que no se que pensar ante tal acto, pues si su compañera Susana Díaz empezaba su precampaña electoral a las autonómicas de Andalucía, el acto de la firma fue un golpe bajo, de los que no dejan a nadie indiferente, ya que esta, por cierto, era de las pocas promesas que el actual Presidente del Gobierno va a cumplir. Ahora bien, lo que denota la firma, es una defensa a ultranza del bipartidismo pues el PP no necesita votos parlamentarios y el PSOE se ha lanzado a una piscina sin agua y sin fondo. Recuerdo en mi juventud a un padre llamándole la atención a su hijo, por el uso que hacía con el dinero que ganaba toda la semana y despilfarraba el domingo. Decía el padre muy enfadado a su hijo: “Tú ordeña cabra y guarda leche”. Y repetía con insistencia: “Tú ordeña cabra y guarda leche, luego das una patada al cacharro y leche al carajo”. Pues eso es lo que el señor Sánchez ha hecho, dejando bien entendido que, hasta ahora, no ha ordeñado la cabra. Esa labor fue de otros y el sí ha sido el ejecutor de la patada en el mismo centro del partido, perdón, cacharro, por seguir con el símil. Claro que siempre habrá alguien que dirá para sus adentros aquello de que cuando el enemigo se equivoca no hay que distraerlo. Y es que este Sánchez ve una cámara, un micro o un simple bloc de notas y se pierde. Lo de prisión perpetua revisable debe tener un recorrido ante el Tribunal Constitucional, si vemos el objetivo que plasmó el legislador en la Constitución del 78, y más concretamente en el artículo 25. 2, que establece: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”. Decía al principio de este escrito que los logros sociales han de tenerse en cuenta y, si me permiten, modificarlos en positivo. Lo contrario nos arruinara política y socialmente.