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Fitur, un año más – Por María Fresno

   

Acaba Fitur, la feria de turismo por excelencia del mercado nacional. Recuerdo hace años cuando a este tipo de eventos iba hasta el tato. Era época de bonanza, claro, y el Gobierno canario se llevaba a Madrid hasta al apuntador. Los tiempos han cambiado. Y la crisis económica ha hecho que los gastos se recorten. Esta permisividad es lo que ha provocado que todos los años salgan voces cuestionando la presencia de Canarias en este tipo de ferias. Visto desde fuera, estas criticas pueden ser hasta razonables. Miles de euros invertidos en un pabellón y en promoción cuando en realidad el destino Islas Canarias ya es más que conocido en el mercado nacional. Sin embargo, cuando uno está allí comprueba la importancia de ser visible. Independientemente de la presencia política e institucional, que tiene su papel, los verdaderos acuerdos se cuecen en las mesas de trabajo que año tras año el estand de Canarias pone a disposición de profesionales y turoperadores. Este espacio durante las 8 horas que está abierto Fitur es un continuo ir y venir de gente. Empresarios y profesionales que utilizan Fitur para encontrarse y comenzar a entablar negocios. Unos saldrán y otros no, pero desde luego quien no esté allí no es visible. Como periodista me gustaría mucho más conocer lo que se cuece en ese pequeño espacio que escuchar al presidente del Gobierno, Paulino Rivero, decir lo mismo año tras año. Y ver cómo determinados políticos se pirrian por colocarse en buena posición para saludar al rey, haciendo honor al dicho de concejal pueblerino. Canarias si tiene que estar en Fitur, así como en las otras dos grandes ferias turísticas: la ITB de Berlín y la WTM de Londres. Uno de los eventos que demuestra que el Archipiélago tiene que estar en estas ferias fue el encuentro que organizó el Cabildo con los mayores empresarios turísticos de España. Desde Simón Pedro Barceló, presidente del grupo Barceló; hasta Miguel Fluxá, presidente del grupo Iberostar; Gabriel Escarrer, presidente ejecutivo del grupo Meliá; Juan José Hidalgo, presidente de Globalia; Carmen RIU, consejera delegada del RIU Hoteles; Pablo Piñero, presidente de Soltour; Abel Matutes, presidente del grupo Palladium; Domingo Campo, director general del Abama; y Miguel Villaroya, director general de Spring Hoteles. La crème de la crème empresarial que de una forma u otra tiene intereses en Tenerife, sobre todo ahora que el Gobierno a abierto la puerta a todo tipo de construcciones. Interés hay, ahora a ver si la maraña legislativa no los hecha para atrás.
@MariaFresno72