X
después del paréntesis >

Grecia – Por Domingo-Luis Hernández

   

Visto lo que ocurrió en las pasadas elecciones griegas, un amigo me dijo: “Ahora vamos a saber lo que es Syriza. “Y yo lo corregí, no vaya a ser que los acontecimientos que nos quedan por descubrir en los próximos meses en Europa (votaciones en Gran Bretaña, Francia, Italia, España…) no nos sorprendan menos de lo que prevemos nos van a sorprender; lo corregí: “Sabemos lo que es Syriza; lo que nos queda por confirmar es en qué se ha convertido Europa”. Y es que la prensa, de inmediato, lo reprodujo en titulares: “Alemania endurece su postura de cara a la negociación con Grecia”. Más aun, la noticia afirmaba que los rescatados del Sur, es decir, España y Portugal (con Irlanda del Norte) rechazan dar más margen a Grecia para resolver la situación paupérrima en la que se encuentra.

De donde, lo evidente es evidente; de lo dicho se sustrae lo que se sustrae, porque (le pese a la actual Europa, esto es, a la Alemania de la señora doña Angela Dorothea Merkel, o a Grecia) los hechos son los que confirman. Y Alemania confirma, Angela Dorothea Merkel confirma, confirma que es cuestión de modelos y que la actual Europa registró e impone el modelo; y Grecia confirma, confirma que la miseria, el hambre, la mendicidad, el que su país haya sido arrastrado hasta la catástrofe para los cuarenta años que siguen es cuestión de una Europa siniestra con modelo.

Esas son las miradas que se cruzan desde el primer Consejo de Ministros del presidente Tsipras: el clavo en el costado de los griegos impuesto por la adusta y soberbia doña Angela Dorothea Merkel frente al aumentar el sueldo mínimo que el modelo Europa hizo bajar en Grecia (como en España y en Portugal), aducir que el despido masivo de trabajadores (aunque sean funcionarios) arruina el tejido social, confirmar que las medidas unilaterales de Estado en las relaciones laborales (como en España) no se pueden asumir o devolverle la luz a los hogares de Grecia aunque no la puedan pagar.

Eso es así porque los hechos confirman, ya digo, y lo que los hechos confirman es que puede sentar muy bien a los sectores financieros de Europa (la banca alemana en primer término) que la permisividad con un país corrupto, irresponsable y mentiroso fuera rentable en ese tiempo y (porque las crisis las carga el diablo) ahora un pasito para atrás. Sin que ello arruine la premisa suprema: que paguen lo que se les dejó gastar… En este caso, uno no pierde, el dicho sistema financiero en cuestión (la banca en primer término), el resto sí, los miles de ciudadanos que se arrastran por el polvo de los suelos en Grecia.

Modelo de Europa, pues: la íntima relación que existe entre el sistema financiero dicho y la política. Lo cual quiere decir que cabe en la negociación (¿habrá renegociación?) que Grecia responda no que Europa admita su desproporción: miles de millones de euros puestos por los Estados sobre la mesa de los impuestos para pagar lo que los bancos no pueden pagar y millares de ciudadanos de Europa atrapados en la desdicha.

Luego, Tsipras es machista y pactó con la derecha…

Y eso no es lo que ha ocurrido. Lo que votaron los griegos es el hartazgo por la perversión dolosa de alguien (la señora Merkel) que cree que la democracia no es un factor unitario sino un factor a tutelar (desde Alemania, claro) cuando no se vota en un país (España, Portugal, Grecia…) lo que ella cree que se debe votar.