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Lo que dice la encuesta del CIS – Por Leopoldo Fernández

   

Los rumores se confirmaron y Podemos sobrepasa al PSOE en intención de voto, coincidiendo con la encuesta que se había atribuido hace una semana a Pedro Arriola, sociólogo de cabecera del PP. Se trata de una mala noticia para Pedro Sánchez, aunque la propia encuesta del CIS otorga al líder socialista la mejor valoración -3,68 puntos sobre 10- entre los dirigentes políticos, incluido un desprestigiado Rajoy. Aún así, se trata del segundo peor resultado histórico del Partido Socialista, que pierde siete puntos en intención de voto respecto a octubre, algo menos de la mitad de lo que se deja el Partido Popular, aunque coseche un 27,3%, frente al 23,9 de Podemos y el 22,2 de los socialistas. De nuevo es la vicepresidenta Sáenz de Santamaría la que, entre los miembros del Gobierno, sale mejor parada en su valoración por los ciudadanos, aunque con unos pobres 3,10 puntos. IU y UPyD suben muy ligeramente desde el barómetro anterior, en tanto bajan CiU y ERC. Mientras responsables del PSOE desconfían de algunos datos de la encuesta y de la supuestamente interesada cocina de los mismos, a Podemos, que ha ganado nueve puntos en seis meses, le ha faltado tiempo para auto concederse el título de “única alternativa” al PP, proclamación un tanto presuntuosa que contrasta con la prudencia con que hasta ahora esta formación acogía las buenas estadísticas que le otorgaban los sondeos electorales.

Parece evidente que el bipartidismo está más que tocado, si no muerto, que las grandes coaliciones y los grandes pactos serán inevitables en el futuro y que la fragmentación de la izquierda beneficia a los populares y hunde al socialismo democrático. Tras su reciente cambio de dirigentes, éste no acaba de encontrar su verdadero lugar en el espectro de la moderación política -el mismo que le permitió cosechar grandes éxitos electorales-, ni tampoco el liderazgo sólido capaz de impulsarlo hacia objetivos más ambiciosos. Es de suponer que ese 22% de ciudadanos indecisos se incline en su momento hacia las fuerzas políticas ya consolidadas, en tanto fenómenos relevantes como Podemos sufran poco a poco los efectos de las intenciones de aluvión propias de partidos nuevos, heterogéneos, inmaduros y populistas que ocultan sus verdaderos orígenes radicales y revolucionarios.