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Mérito opresor – Por Indra Kishinchand

   

El problema: un abanderado de la libertad que pretenda poner cadenas en las plazas y candados en las plumas. Que quien se autodefine como liberal no puede utilizar los atriles para adoctrinar los versos que están por escribir. Que un defensor de esta virtud no debe dejarse llevar por los números que no hablan y al mismo tiempo olvidar a quienes cada día callan, resignados. Porque la libertad no consiste en eso y un valedor de la misma debería saberlo mejor que cualquier otro ciudadano.

Porque la libertad es defender el derecho del otro a que rebata nuestros propios pensamientos. Y ese es el punto en el que flaquean quienes pretenden ser garantes de la independencia. Y su primera norma será dictaminar que la autonomía se ejercerá en el tiempo y forma que ellos decidan. Entonces, bajo la tolerancia aparecerá la sombra del absolutismo más moderno; el abismo de la contradicción de quienes se quejan de paternalismo y a la vez ejercen de opresores.