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mirandés - CD Tenerife

Renace en Anduva

   
Los blanquiazules celebran el gol marcado por Aitor Sanz, el segundo que logra esta temporada. | LINO GONZALEZ

Los blanquiazules celebran el gol marcado por Aitor Sanz, el segundo que logra esta temporada. | LINO GONZALEZ

MARTÍN-TRAVIESO | Santa Cruz de Tenerife

El CD Tenerife comienza a dar síntomas de mejoría. En el segundo partido con Raúl Agné en el banquillo, los blanquiazules ya hacen cosas distintas, se atreven más y son más verticales. No obstante, ayer se toparon con un viejo rival conocido: el árbitro; y con un hándicap insuperable: el pésimo estado del terreno de juego. El temporal de frío, nieve y lluvia que azota desde hace dos semanas a Miranda dejaron el terreno de juego de Anduva en pésimas condiciones y la insistente lluvia que cayó durante todo el encuentro no hizo más que empeorar la situación. Aún así, el equipo tinerfeño echó mano del mono de trabajo para adaptarse a las especiales condiciones que presentaba el enfrentamiento.

Aitor Sanz adelantó a los suyos, pero esta ventaja inicial quedó neutralizada cuando Urko Vera empató al poco de empezar la segunda parte.

Los visitantes saltaron al campo contestones y producto de ello pudieron adelantarse en el primer minuto de juego gracias a un disparo lejano de Ifrán.

Aun así, ninguno de los dos equipos era capaz de generar peligro real debido al lamentable estado del campo.
Eso hasta que en el minuto 28, el Tenerife logró lo más complicado, ponerse por delante en el marcador. La acción del 0-1 nació de un saque de banda que prolongó de cabeza en forma de asistencia Aridane Santana. El balón le llegó a Aitor, quien no se lo pensó dos veces y, con su pierna derecha, disparó. La pelota, con la colaboración del exblanquiazul Razak, se coló dentro de la portería local. El tanto hacía justicia a la mayor intensidad y verticalidad que había demostrado el Tenerife.

Apenas tres minutos después, Urko Vera pudo empatar el choque con una gran ocasión cocinada por Carnicer dentro del área, pero el delantero vizcaíno mandaba el balón fuera tras rematar dentro del área libre de marca.
La recta final de la primera parte se saldó con escaso fútbol, multitud de imprecisiones y con un Tenerife serio que impedía al Mirandés atacar con claridad.

Tras el paso por los vestuarios, el signo del partido cambió. Cuando solo habían pasado tres minutos del segundo acto, Pedro Martín, que acababa de salir en sustitución de Jordi Pablo, controlaba en la banda izquierda y metía un balón a la espalda de los centrales que Urko Vera aprovechó para batir a Dani Hernández en claro fuera de juego que no señaló el colegiado y que no apreció el asistente. Una vez más el árbitro perjudica claramente los intereses de los isleños.

El tanto de la igualada le dio alas a los de Terrazas. A partir de ese momento fue el Mirandés el que llevó el control del choque, pero los escasos acercamientos que protagonizaron al área canaria, murieron o bien en la orilla, o bien en los guantes del portero Dani Hernández, quien tuvo otra acertada noche. Por ejemplo, en el minuto 87, y tras un gran disparo de Álex García, realizó un estirada antológica para evitar lo que era claramente el 2-1.

Mientras, sus compañeros hacían lo que podían para retener el punto, sin olvidarse de atacar de vez en cuando. Pero no pudo rematar más que una vez entre los tres palos con escaso acierto.

Agné movió el banquillo y dotó de oxígeno al equipo. Hizo que Santi, del Tenerife B, debutase con el primer equipo, y metió en el campo a Juan Carlos y a Hugo Álvarez al final, cuando ya había que amarrar como fuera un punto que no saca al equipo del descenso, pero que le mejora la moral.