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Movimiento vecinal – Por Pedro Fernández Arcila

   

Uno de los acontecimientos más gratificantes que nos ha deparado este final de etapa del mandato municipal ha sido el surgimiento de la plataforma vecinal de afectados por la ITE. La contundencia con la que se expresaron los barrios y pueblos de nuestro municipio contra una medida inoportuna y que se quería imponer bajo la amenaza de un rosario de sanciones, dejó boquiabiertos a los gerifaltes coalicioneros que, cuando empezaron a catar la fuerza de esta reacción vecinal, dieron marcha atrás con una enorme rapidez para evitar que subiera al marcador otro suceso horribilis como el que nos deparan cada cierto tiempo ( tasas de mantenimiento de cementerio, cierre de la Avenida de Anaga a los pocos meses de su inauguración, rapapolvo en el sector del taxi, división del gobierno con el tema del mamotreto o puerto deportivo de San Andrés, inactividad en la intervención de Emmasa, etc).
En esta ocasión, la imposición de la ITE significó que, en poco más de dos meses, los vecinos de los distintos puntos de Santa Cruz decidieran reunirse, escuchar todas las opiniones, expresar su protesta, organizarse, constituir una plataforma vecinal y ganar, al menos, una primera batalla.
Para cualquier apasionado de la política chicharrera, que los hay, el éxito de esta plataforma no sólo ha sido la de obligar a recular a Bermúdez por este asunto sino también que, por primera vez en mucho tiempo, se comience a ver la simiente de un movimiento vecinal libre de ataduras, decidido a coordinarse con el objetivo claro de colocar las reivindicaciones vecinales en el tapete político local. Estos primeros pasos indican que estamos ante acontecimientos muy relevantes en nuestro municipio. Desde mi punto de vista, con la creación de esta plataforma, se están produciendo situaciones que siempre habían intentado evitar los que llevan treinta años en el gobierno local.

Por ejemplo que un líder vecinal de La Gallega pueda conocer que el maltrato que padece su barrio es directamente proporcional a la desidia que vienen sufriendo el pueblo de Taganana, en la otra punta del municipio, o que más allá de los padecimientos que cada uno pueda implorar sobre el estado de abandono que sufre su barrio es necesario darle una perspectiva municipal a las realidades para poder resolverlas con mayor fuerza, es decir, unidos.

Queda un largo camino por recorrer pero habrá que agradecer que la torpeza de este gobierno local esté logrando, sin querer, algo tan necesario como un movimiento vecinal con una voz propia.

*CONCEJAL DE SÍ SE PUEDE EN EL AYUNTAMIENTO DE SANTA CRUZ