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Negociar – Por Francisco Pomares

   

Lo de los vuelos: compré en octubre unos billetes a la península para Semana Santa (que ahora no voy a poder usar y pierdo en su totalidad) y pague por cada billete de ida y vuelta a Madrid 230 euros, después de descontar la residencia. Seguro que cuando la ministra Pastor hace sus cálculos, para sacar el precio medio del billete, incluye los siete millones y medio de billetes de los vuelos interinsulares, porque si no, no me salen las cuentas. Aún así, habrá que darle las gracias a la ministra y de paso advertirle que la compañía con la que yo iba a viajar va a recibir una subvención por un billete que no se va a utilizar, además de no devolverme un duro, porque no tuve la precaución de pagar un seguro. La ministra dice (no a mí, se lo dijo a Marimar Julios en su estreno senatorial) que no puede intervenir en la regulación de los precios, porque están liberalizados, y que lo único que es asunto de ella son las subvenciones a la residencia, la fijación de las tasas aeroportuarias y la protección de algunas rutas interinsulares. Y que aquello que nos dijo de que iba a hablar con las compañías a ver si adaptaban lo que pagamos por los billetes a la bajada de los precios del crudo, pues no le salió bien. Le dieron calabazas a la ministra, mira por donde.

A cambio, la ministra ha recordado

-con un tonillo inquietante, como si estuviera hasta el gorro de poner pasta- que desde que es ministra se ha gastado 810 millones de euros para subvencionar los viajes de los residentes canarios, con un total de 14 millones de billetes subvencionados, algo más de un viaje de ida y vuelta por ciudadano de Canarias y año. Es mucho dinero y son muchos viajes. Pero la ministra hace trampas como un trilero. Porque la parte del león de todos esos viajes son los viajes entre islas, a los que hay que añadir los seis millones de euros con los que la ministra ha financiado 13 rutas interinsulares protegidas por obligación de servicio público. Teniendo en cuenta que Binter-Naysa-Canair cubren el 90 por ciento del tráfico aéreo interinsular, pienso yo que -a pesar de que el asunto parece secreto de Estado y no hay manera de acceder a los datos- con las subvenciones a la residencia y las obligaciones de servicio público, el monopolio Binter ingresa todos los años un saco de millones de euros directamente de las arcas del Estado. Y algo menos las grandes que cubren el tráfico Canarias-Península. Si eso no te da cierta capacidad de negociación, no se yo quién enseñó a negociar a la ministra.