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Nueva y vieja política – Por Francisco Pomares

   

La recién elegida secretaria general de Podemos en Canarias, Meri Pita, ha sido contundente al negar cualquier posibilidad de acuerdo postelectoral con partidos políticos que hayan tenido responsabilidades de Gobierno. Por si quedaba alguna duda de a quiénes se refería (Coalición, el Partido Popular y los socialistas), la señora Pita ha aclarado que también Román Rodríguez estuvo gobernando durante cuatro años y no está por ello libre de pecado (fuera entonces cualquier posibilidad de entendimiento con Nueva Canarias).

El adanismo de la señora Pita se aplica en una sola dirección: ella lleva toda su vida peleando por las causas que considera justas, desde plataformas políticas y grupos sindicales con mayor o menor fortuna. Es portavoz de Comisiones de Base, sindicato con siete años de historia, constituido congresualmente a finales del pasado año, y es presidenta de la Junta de Personal de Justicia de Las Palmas. Ha participado, pues, de la vida política y sindical en esta región. Lo que sucede es que -en su esquema- todo lo que hay antes de Podemos es fruto del pecado consensual de la Transición, y está por tanto deslegitimado. Tanto da que hasta las últimas elecciones de las que hay datos y no pronósticos -las europeas- los ciudadanos apostaran por los partidos que han gobernado en alguna ocasión en un más de un 80 por ciento, y que los que representan la “nueva política” -incluyendo, a Podemos, a UPyD -un caso similar al de Nueva Canarias, por cierto- a Ciudadanos, a la extrema derecha, al Partido X y a los Piratas- no alcanzaran uno de cada cinco votos emitidos.

La posición de la señora Pita es voluntariosa y conduce a ocultar la verdad a los electores o a la melancolía de quedarse fuera. Mucho más sensata me parece la posición de María Coll, secretaria general de Podemos en Tenerife, abierta a alcanzar entendimientos con otras fuerzas de izquierda, y partidaria de confluir con Sí se Puede, un partido -con responsabilidades de Gobierno en algunos municipios- que lleva años peleando en Tenerife por cosas similares a las que mueven a Meri Pita en Gran Canaria, pero con mejor fortuna.

La gente anda muy cabreada, y es muy posible que Podemos esté en condiciones de obtener buenos resultados en próximos comicios. Pero es imposible que pueda gobernar sin cerrar acuerdos. Negarse apriorísticamente a ellos no es nueva política.

Es la vieja ceguera de la izquierda radical de siempre.