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Un país en Carnaval – Por Ramiro Cuende

   

Lo intento, pero no consigo entender lo que sucede en España y en su entorno, Europa, Ucrania, Grecia, y alrededores, y, en este pobre mundo global, que solo es un planeta cuando le interesa a don Dinero, valdría como ejemplo el problema del Sovalis y la hepatitis C que daña a los habitantes de esta tierra de dioses y demonios. Un planeta en el que una compañía que no inventó el fármaco, sino que compró el laboratorio que lo creó para especular con él, cobra en Egipto 900 dólares por un tratamiento que en USA cuesta 84.000 dólares, y en España una media de 32.000 euros por paciente. Para entendernos me niego a aceptar que se pueda jugar a la bolsa con la vida de personas en nuestras narices sin que la política pueda hacer nada en este caso y si puede llevarse por delante a un país como este o rescatarlo en función de los intereses pecuniarios de una cuerda de golfos. ¿Es que a nadie le interesa repartir con algo más de igualdad? ¡Ay, adoradores del becerro de oro!

Se duerme fatal cuando la tormenta te lleva por los dislates de estos pájaros, que dicen tener un buen dios al que engañan.

Huele a café, leo las noticias en la red ¡Toma! Tomás Gómez dice en La Sinrazón que no se puede ir de Ferraz, ahí es nada, porque debe velar por la limpieza de las primarias de julio. Otro salvapatrias, mientras la exalcaldesa de Madrid, la dama Botella regidora en funciones, hasta algo después del 24 de mayo, de Madrid, sigue pensando pa’ su gusto que es “muy peligroso para el estado de derecho que los jueces no apliquen las leyes”. ¡Otra! Además, sigue pensando que es “lamentable” que “siempre” haya habido una “vara de medir distinta” para actos que afectan al pepé que al resto.

El carnaval transcurre día tras día, juerga tras juerga, disfraz tras disfraz. Los días van en fila uno tras otro como ha sido siempre, me llevan a pensar en asuntos peregrinos; el papel de las religiones a lo largo de la historia, su práctica y el uso que de ellas se ha hecho y con qué fines. Hace poco me sorprendió la triste reflexión de una amiga sobre la existencia de gente mala, pensé en escribirle, en llamarla y transmitirle lo que pienso sobre este particular asunto de “la maldad y el ser humano o el no ser humano”. Ya me queda menos para el 23 de febrero, cuando la vida vuelva a la calma. Sepa que, “de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo, solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”, lo dijo Jorge Luis Borges.