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¿Qué fue de la piratería? – Por Rafael Muñoz Abad

   

La vista en la Audiencia Nacional que procesó a unos piratas somalíes puso en evidencia las carencias de nuestro ordenamiento jurídico respecto a los temas marítimos. La piratería se consideró un delito anacrónico. Formidable error de cálculo que pone de manifiesto la poca proyección que tenemos. España vive de espaldas a la mar. Algo imperdonable repasando nuestra historia. El estallido y desarrollo de la piratería en la costa de Somalia y Golfo de Adén ha sido la más reciente derivada de la descomposición del estado somalí. Un país artificial y frágilmente tejido en clanes que a su vez se capilarizan bajo un complejísimo código consuetudinario. Un descampado en el que el integrismo islámico se hizo y es fuerte. La comunidad internacional presentó la operación Atalanta para asegurar la navegación comercial y el número de ataques y secuestros se redujo notablemente a partir del año 2011. La historia ha demostrado que sin logística en tierra la piratería no puede triunfar. El pillaje en el Cuerno de África, el Golfo de Guinea y la amenaza libia, conjugan de manera general un factor común. Algo incluso con lo que ya contaban los bucaneros de La Tortuga en el siglo XVII. Santuarios terrestres donde aprovisionarse. Y es que la piratería se combate en tierra. El caudillaje parece ser el factor común de las tres cepas africanas de la depredación marítima. En Somalia fue una evolución de aquellos señores de la guerra de los años noventa barajándose incluso posibles conexiones con el islamismo. En el Golfo de Guinea y sus accesos hay una relación directa con el robo de combustible, el mercado negro y las bandas armadas que controlan el Delta del Níger; recomendando para ello la siguiente lectura: Inseguridad marítima en el Golfo de Guinea, de Fernando Ibáñez. Finalmente y a rebufo del fin de Gaddafi, el linaje libio que con Somalia aúna el factor tribal. Aunque aquí habría que hablar de los señores del petróleo. Líderes que controlan instalaciones portuarias y monoboyas que les permite negociar directamente los fletes con los armadores. Toda una antesala de la piratería; pues Libia es el más firme candidato a ser el segundo estado fallido africano. Esta vez a pocas millas de Europa.

*Doctor en Marina Civil
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