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Sanidad comienza a tratar a 116 pacientes con hepatitis C avanzada

   
La combinación del Sovaldi y el Olysio tiene probados éxitos. / DA

La combinación del Sovaldi y el Olysio tiene probados éxitos. / DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

La Dirección General de Programas Asistenciales de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias confirmó ayer que 77 pacientes con hepatitis C en estado avanzado ya han sido tratados o están actualmente en tratamiento y 39 más lo comenzarán en breve, ya que han sido autorizados esta misma semana en el conjunto de los hospitales del Servicio Canario de la Salud (SCS). En total, 116 enfermos tienen acceso ya a los nuevos fármacos, una cifra que no obstante está lejos del número de afectados isleños que requieren con urgencia estos fármacos de última generación, más de 400.

Así lo confirman expertos como el doctor Manuel Hernández Guerra, hepatólogo del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y vocal de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, quien asegura que en el Archipiélago hay actualmente “más de 10.500 enfermos de hepatitis C diagnosticados”, aunque no todos están en la misma fase de riesgo. “Pero en cada uno de los hospitales se registra una media de 200 enfermos que muestran fase de fibrosis alta, siendo más de 100 por cada hospital los que requieren tratamiento urgente”. Por ello, el doctor Hernández Guerra destaca que “resulta completamente insuficiente y lejana de la realidad la cifra de tratamientos iniciales que prevé la Consejería”. “Los tratamientos dictados son un inicio, pero insuficiente, y no contempla en absoluto a los enfermos que no encontrándose en fase terminal hoy, lo puedan estar mañana y precisan también de ser tratados con estos medicamentos, que permiten la cura en el 90% de los casos”, recalca el doctor Hernández Guerra. Con una tasa de curación por encima del 90%, el tratamiento que están recibiendo los enfermos canarios está fabricado bajo los genéricos sofosbuvir y simeprevir, o Sovaldi y Olysio como marcas comerciales. Los médicos los recomiendan por su sencilla administración en pastillas y por sus menores efectos secundarios, comparados con tratamientos tradicionales como el interferón.

El problema es su elevado coste, ya que para pautas de 24 semanas puede alcanzar los 60.000 euros. La exministra Ana Mato empleó más de nueve meses hasta rebajar el coste del tratamiento a 25.000 euros, y consignó una partida anual de 125 millones de euros, que servirá para cubrir un máximo de 4.900 pacientes en todo el país.

En Canarias, la asociación de afectados por la enfermedad deja claro que “ha llegado el momento de que la Administración haga un esfuerzo importante para curar la hepatitis C, que puede pasar de ser una enfermedad crónica a desaparecer gracias a estos nuevos fármacos”. Mientras esto sucede, y aunque muchos pacientes cumplen los requisitos para que se los prescriban, y sus médicos lo han hecho, la Consejería de Sanidad todavía no les ha comunicado nada, lo que les genera una incertidumbre y una ansiedad que en la mayoría de los casos complica su estado. Desde el departamento regional, en cualquier caso, recalcaron al DIARIO que, junto a los 116 tratamientos aprobados, otros 18 pacientes están siendo evaluados, y la propia consejera Brígida Mendoza insistió ayer en el Parlamento en que “los enfermos pueden estar tranquilos porque se les va a tratar si un médico lo indica”.

Unánime petición del Parlamento

El Pleno del Parlamento de Canarias aprobó ayer una Proposición No de Ley (PNL) presentada por los grupos Socialista y Nacionalista en la que pide que ninguna persona enferma de hepatitis C se quede, por causas económicas, sin la medicación más adecuada. En la iniciativa se insta al Ejecutivo regional a que, de manera urgente, se dirija al Gobierno central para reclamar “la elaboración de un plan de acción del Sistema Nacional de Salud frente a la hepatitis C, que fomente la prevención, la detección precoz y el tratamiento eficaz en condiciones de igualdad para todos los ciudadanos y pacientes”. Precisa que la acción debe realizarse mediante un “protocolo clínico” elaborado en base a evidencias científicas.