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“Hablaré con todos al día siguiente de las elecciones; también con Podemos”

   
Cristina Tavio, concejal del PP en Santa Cruz y diputada en el Parlamento de Canarias. / SERGIO MÉNDEZ

Cristina Tavio, concejal del PP en Santa Cruz y diputada en el Parlamento de Canarias. / SERGIO MÉNDEZ

CARMELO RIVERO | Santa Cruz de Tenerife

“Con diez como mi padre, Tenerife sería una fuente de empleo y crecimiento”, afirma dichosa la diputada y concejal de Santa Cruz de Tenerife Cristina Tavío, virtual candidata del Partido Popular a la Alcaldía de la capital, que recuerda a su progenitor, Antonio Tavío Peña, en los últimos años de su vida, en silla de ruedas, sin perder el sentido del humor en el café Atlántico al ver pasar a los amigos: “Perdonen que no me levante”, les decía con gracia lapidaria (que no de Groucho Marx) el hijo de una saga de empresarios de América y Canarias, pioneros del turismo en el sur.

-¿Sufrió, entonces, las barreras arquitectónicas?
“Sí, al final de su vida; lo llevábamos en silla a todas partes. Hay vecinos que no pueden salir de sus casas en Santa Cruz, como Marcelo, que vive con su madre en el barrio de La Salud, asomado a ver pasar a algún vecino que le ayude a bajar a la calle. Le faltan las piernas”.

-Desde hace dos años, la vida apresurada de Cristina Tavío, a caballo del Parlamento (vicepresidenta segunda) y el Ayuntamiento (portavoz) y los viajes a Madrid a la cúpula del PP, experimentó un vuelco trascendental. Nació su hijo. Y desde entonces compagina la Vicesecretaría de Acción sectorial de su partido en Canarias con el cargo de mayor responsabilidad de su vida, ser madre, que implica familiarizarse con personajes que no votan pero pueblan el mundo de los niños de su edad, desde Pocoyó a Peppa Pig.
“Gracias a la ayuda de mi madre y mi marido, que es autónomo, y a una tercera persona que también nos lo cuida. Tener un hijo es tener presente el futuro”.

-A menos de cien días de las elecciones, confía en ser el cartel del PP en la ciudad, consciente de una espera demasiado prolongada (“porque preferimos campañas cortas”) que ya ha descabalgado a José Miguel Bravo de Laguna; por eso preestablece que “respeta” lo que decidan los órganos del partido, pero, de inmediato, arenga querer convertirse en “la primera alcaldesa de Santa Cruz en más de 500 años”, recordando que ya fue la lista más votada.
“Tengo un proyecto de ciudad para después de junio”.

-Cuando se casó, eran una liberal y un marido de izquierdas condenados a entenderse. En la cafetería, mientras conversamos en la resaca de un día de Carnaval, hay un bullicio de fondo de amanecida. Cristina Tavío reivindica el debate como antesala del consenso frente al ruido y hasta llega a predicar una suerte de abolición de las ideologías, de todo con todos, para subirse a los hombros la ciudad. La llegada del hijo en mitad de la crisis la asocia a la vileza moral de la deuda.
“Me preocupa que se piense que es de buenos políticos dejar deudas a nuestros hijos”.

-Usted niega que la deuda haya bajado en Santa Cruz.
“El alcalde está convencido de ello, cuando la realidad, visto el informe del tesorero, es que en 2011 tenía 128,8 millones de euros de deuda y al cierre de 2013 había 131,6 millones”.

-Le creo su aire conciliador, pero, no me pregunte por qué, la imagino con guantes de boxeo.
“Me gusta el boxeo. Me gustan todos los deportes. Por cierto, yo no haría esperar a la familia de Sombrita por un homenaje. Tampoco me parece normal que, siete años después de su muerte, no se le haya hecho uno a Quico Cabrera. El Pabellón Municipal va a llevar su nombre”.

La bandera de la isla

-Entonces, salió a su tío Ricardo Tavío, político, deportista, una persona afable.
“Sí, practicó casi todos los deportes. Ahora hace un año de su muerte. Fue de ATI, consejero de Turismo en el Cabildo. Sufrió muchos desencantos en política; conservaba a los amigos y se refugió en el canto, en el coro del Casino de Santa Cruz con Isabel Bonilla. Le agradezco mucho a CC, a Ricardo Melchior, que lo nombraran hijo predilecto y le entregaran la bandera de la Isla. Para él ese gesto fue muy valioso. Era de una generación de políticos en la que lo importante eran las personas. Hoy los políticos parecemos estar en sectas. Yo trabajo con la visión de mi tío. No tengo enemigos entre mis adversarios”.

"Quiero convertirme en la primera alcaldesa de Santa Cruz en más de 500 años”. / S.M.

“Quiero convertirme en la primera alcaldesa de Santa Cruz en más de 500 años”. / S.M.

-¿Acaso, como decía Churchill, los tiene en su partido?
“Como todo el mundo, los tendré. Prefiero pensar en que soy capaz de persuadirlos”.

-¿Ángel Llanos era fiel al adagio del inglés?
“Un chico que tenía dotes políticas. Una pena. La ambición. Fue mi adversario en el congreso de 2008 y arrasamos. Con el paso del tiempo, no le guardo rencor”.

-¿Y al día siguiente de las elecciones, hablaría con todos?
“Hay que contar con todo el mundo”.

-¿También con Podemos, en su caso?
“También con Podemos (no muestra inquietud por el ascenso de Ciudadanos). Con Sí Se Puede ya he llegado a acuerdos antes. Zapatero trajo deuda y crispación. Quiero pertenecer a una generación que llegue a acuerdos”.

-¿Con el alcalde José Manuel Bermúdez se lleva bien?
“Hay una leyenda urbana que dice que no. Las críticas que le hago no interfieren en la relación personal. Lo mismo digo de José Ángel Martín (PSOE)”.

-Algunos no le perdonaron que en su nómina de amigos incluyera a Cubillo.
“Era amigo de mi familia y conservé esa amistad. Yo tenía mis parrafadas con Antonio y le reprochaba que no condenara la violencia. Me opuse a concederle una calle. Pero cuando murió, fui al entierro y volvería a hacerlo”.

-¿Cómo está Santa Cruz a su juicio?
“Ha perdido en cuatro años el 20% de su tejido productivo: más de mil empresas cerradas. No se ha estado a la altura en servicios sociales. Y se gastan casi dos millones en alquileres. Hay falta de planificación, de eficacia y ambición. El colmo ha sido la gestión de la inspección técnica de edificios. Se han enviado cartas amenazadoras, tratando a los vecinos como súbditos. Y ha habido bandos conminatorios. Clama al cielo no haber gastado el dinero del Estado para rehabilitación de viviendas” (tras la entrevista, se disponía a visitar las casas afectadas de Santa María del Mar).
-¿Qué final le augura al mamotreto?
“San Andrés en peso está a favor de aprovecharlo. Ningún país sensato del mundo pensaría en demoler algo que costó siete millones y que habría que devolver a Europa. El informe a la Cotmac para legalizarlo lo pidió el Ayuntamiento a instancias nuestras”.

-¿Qué opina de que dos concejales y una técnico vayan a la cárcel por ello?
“Respetamos los veredictos judiciales, pero esta, cuando menos, me parece una sentencia muy polémica”.

-En esa playa le hicieron una foto en bikini. ¿Fue sorprendida o fue un posado?
“Mi dieta, como dije, es el deporte. Suelo ir en bicicleta a Las Teresitas a hacer natación. La foto me la tomaron saliendo del agua; la bici estaba como siempre cerca de la escollera donde me tiro. Me gusta ir en bicicleta (te juegas la vida) cuando no corro y coincido con Paulino Rivero o el subdelegado del Gobierno, Guillermo Díaz Guerra”.

-¿Ser guapa en política ayuda o contraría?
“Gracias por el piropo. Mi abuela decía: “No desmerece”. Vengo de dos mujeres muy guapas, las Peñas: mi abuela Cándida Peña y su hermana Silveria. Eran empresarias, todo el día leyendo, dos mujeres muy cultas, y me lo pegaron. Mi vocación política viene de Silveria, que era de Alianza Popular. Nunca he pretendido abrir ninguna puerta con la belleza, sino con sacrificio y disciplina”.

-¿Y el heleno Varufakis tiene tirón entre las mujeres?
“Demasiada pose. Vaya a donde vaya, todo el mundo le va decir lo mismo: que acepte el nuevo rescate. A España nos debe Grecia más de 30.000 millones”.

El ‘diktat’ de Merkiavelo

-¿La austeridad se excedió, como dice Islandia?
“¿Nos pasamos? Fue bien aplicada. Era necesaria. En algunos casos ha tenido más efectividad que en otros”.

-En la propia Alemania del diktat, su mejor sociólogo, Ulrich Beck, apodaba en vida a Merkel Merkiavelo por maquiavélica.
“A los datos económicos españoles me remito. Las reformas han dado resultado”.

EL ALCALDE TATARABUELO

Con el deshielo entre la Casa Blanca y La Habana, los parientes de Cristina Tavío en Miami podrán desandar la historia de la familia en Cuba. En un tiempo algo remoto, los antepasados de la política tinerfeña vivían en torno a un ingenio de azúcar en la isla caribeña y cuando el bagazo de la caña avivaba la nostalgia regresaban a Canarias, y así vivieron largamente en un vaivén jugándose los amarracos. El abuelo José Antonio Tavío Alfonso nació en Cuba, hijo de un emigrante, José Tavío Sierra, de Arona. América tira.

La despensa de Canarias no solo fue Cuba. Cristina conoce esas tierras en su condición de portavoz del Parlamento en Exteriores y estos días, a la vuelta de acudir a la inauguración del Instituto Atlántico de Gobierno, de Aznar, en la Casa de América, en Madrid, comenta, desenterrándola, la idea de Adán Martín de crear una sede de la misma institución en Santa Cruz de Tenerife, similar a Casa África en Las Palmas de Gran Canaria. Ha pisado varias veces Venezuela, “de mi bolsillo”. De esos viajes puede dar fe, y si se le pregunta por los de Monago, repite lo que cuentan algunas fotos: se reunió en ocasiones con él. Pero si esos viajes de trabajo tenían apéndices de amor le trae sin cuidado. “Su vida privada no es asunto mío”.

A América se va a trabajar y a Europa a estudiar; con ese karma, la joven licenciada en Derecho se mudó a Bruselas a hacer un máster en Derecho Comunitario en la Universidad Libre. Había sido la primera de su promoción y podía haber elegido ser fiscal o juez, pero el gusanillo de la política lo llevaba también en las venas, heredado del bisabuelo José Peña Hernández, un naviero de cabotaje que transportaba en sus barcos mercancías desde San Miguel hasta la capital y que fue vicepresidente del Cabildo. Al fondo de esa genealogía figura otro político familiar, Enrique Ascanio Estévez, tatarabuelo de Cristina, que, a finales del siglo XIX, fue alcalde de La Orotava. Solo con tales pesquisas se entiende que fuera una estudiante obsesionada con la política, amiga de encender debates en la cafetería de la Universidad. Bruselas fue el campo de entrenamiento y aprendió, según dice, “de la escuela de los eurodiputados, que siendo de partidos distintos hacían piña en defensa de su tierra”. Pero la capital belga, con la basura tirada dos días en la calle, no la conquistó. Sí la experiencia de salir a formarse, en sintonía con la máxima del rey Felipe de internacionalizar no solo a las empresas, sino también a los jóvenes estudiantes en un mundo global. Y en política se metió en 1998 como una bala por una hendija, de nuevo ayudada por el élan vital de los genes: el aliento de la tía abuela Silveria y el don de la madre. “Es una mujer empresaria como lo fue mi padre; era su mano derecha; una mujer de rejo y raza”. Quizá esté ahí la explicación de que la hija resistiera al timón del PP nada menos que más de una década de este siglo.

-¿Usted se compromete a bajar los impuestos?
“En efecto. El peor error de José Manuel Bermúdez y José Ángel Martín ha sido subirlos un 6% el año de la recuperación económica, 2014. La Federación Española de Municipios había pactado con Rajoy en 2011 una subida coyuntural del IBI del 10%. Los alcaldes del PP bajaron más tarde un 6%, pero aquí se aumentó, encima, otro 6% y ahora anuncian una tímida reducción del 1,5%. Si eres una multinacional, pondrás tu sede en Las Palmas, donde los impuestos son más bajos. Mi propósito es equipararnos en el primer año. Cien euros menos por habitante son 20 millones circulantes en manos de las familias”.

-¿Con Las Palmas usted juega a empatar o a ganar?
“A ganar, por ejemplo, en capital verde. Ellos tienen más población, pero los mismos concejales y a menor costo”.

-La vi en las redes pidiendo apoyo al ministro Margallo, en la convención de su partido, para esa candidatura de Ciudad Verde Europea 2019.
“Sí, estoy implicada en ello. La Refinería sería la más ecológica del mundo”.

-¿Cabría en una ciudad verde?
“No me gustan los olores de la Refinería, pero sería de locos pretender cerrarla, renunciar a la mayor industria que tiene esta ciudad, el 60% de la actividad portuaria”.

"Me preocupa que se piense que es de buenos políticos dejar deudas a nuestros hijos”. / SERGIO MÉNDEZ

“Me preocupa que se piense que es de buenos políticos dejar deudas a nuestros hijos”. / SERGIO MÉNDEZ

-¿Anhela un nuevo Santa Cruz para vivir?
“Debe volver a serlo. Eso lo acuñó Hermoso”.

-¿Qué tal fue como alcalde?
“La historia le ha hecho justicia y algunos lo intentan resucitar”.

-¿Por qué la llamaba Niña Tavío?
“Somos siete hermanos, y tres de nosotras nos parecíamos mucho. Hermoso nos confundía, por eso nos llamó así”.

-En algún chat la consideran una nacionalista camuflada.
“Orgullosa del amor a mi tierra y de ejercerlo, sí. Ha habido muchos falsos nacionalistas. En amor a Canarias no me gana nadie. Yo pago mi ecotasa de canaria todos los fines de semana comprando una o dos botellas de vino del país para que no se pierdan los cordones trenzados de La Perdoma, por ejemplo. Los nacionalistas tienen un suspenso rematado en soberanía alimentaria. Importamos lo que damos de comer a más de 12 millones de turistas, cuando deberíamos producir hasta las toallas”.

-Elija un símbolo culinario de identidad.
“El puchero”.

-¿En lugar del gofio?
“Yo me crié con gofio y crío a mi hijo con gofio. En la facultad era famosa por mis potajes con gofio cuando me quedaba a comer”.

S. C. Sentido Común

-¿Si es alcaldesa, qué es lo primero que hará?
“Si soy alcaldesa, Santa Cruz se escribirá con las iniciales S.C. de sentido común. La mayoría de los problemas se resuelven escuchando a la calle y empleando el sentido común. Hemos apoyado a este pacto CC-PSOE en asuntos importantes como el PGO, o los planes especiales del Puerto y el Toscal”.

-Una vez dijo que Santa Cruz tiene añoranza de capital única de Canarias. ¿No es tarde para eso?
“Nadie va a pretender rescatar el título de capital de las Islas, pero sí transformar esa añoranza en ambición.Yo quiero que Santa Cruz vuelva a estar a la cabeza en inversión y crecimiento y no a la cola en pobreza”.

-“Santa Cruz necesita una manita de mujer”. “Trabajito, mi niña”. Son frases suyas.
“La segunda me la dicen constantemente en los barrios”.

-En mayo de 2008, rescató la idea de la fusión con La Laguna en el pregón de mayo…
“Exactamente hablé de dos municipios y una gran capital, mediante una ley del Parlamento. Caracas, Madrid son capitales con varios municipios. Canarias tendría dos capitales: Las Palmas de Gran Canaria y otra en Tenerife, en Santa Cruz y La Laguna, que seguirían siendo dos ayuntamientos. Y hay que hacerlo con naturalidad”.

-Que Las Palmas sea su referente tiene trampa: allí gobierna el PP.
“No hablo de Las Palmas porque el alcalde sea Cardona, de mi partido. También allí hay cosas que no copiaría. Pero él sí ha bajado los impuestos y ha creado una concejalía de Las Palmas y el Mar. Aquí, cada cuatro años, en los últimos 35, se nos dijo que había que recuperar el mar, y nunca más se supo. Yo miro a Anaga, al litoral y también al suroeste, la mayor concentración de paro y exclusión social de toda la UE”.

-En esa zona, Las K-Narias son todo un ejemplo.
“Un ejemplo de esfuerzo y superación. Y, ojo, no comparto la imagen negativa de Añaza”.

-¿Una ciudad con idiomas tendría menos paro?
“A mi hijo le pongo los dibujos animados en inglés. Aquí todos deberíamos hablar con fluidez dos idiomas además del español. Hablo inglés y francés gracias a mis padres. Mi plan del litoral va unido al Plan de Barrios: enseñar otras lenguas y nuevas tecnologías para dar trabajo a los vecinos y que no vengan a hacerlo turistas de fuera porque hablan idiomas”.

-La economía corrige el rumbo, pero Bárcenas es el baldón del PP.
“Comparto la indignación de Rajoy y de todo mi partido sobre este golfo. Lo sufrí trece años en el PP de Tenerife. Nunca entendí que saliera en libertad. Yo no dejaría salir de la cárcel a nadie que no haya devuelto el dinero”.

-¿Ha quedado el PP tocado por la corrupción?
“No. El partido pidió disculpas. Somos el único referente de estabilidad”.

-¿Ha cometido errores?
“Sí, dos, con la tasas judiciales y el aborto”.

-¿Soria?
“Un error no haber querido aprovechar a un ministro canario en el Gobierno de Rajoy por batallitas personales”.

-¿Cospedal, Esperanza Aguirre…?
“Y Soraya Sáenz de Santamaría. Soy amiga de las tres. Lo mejor del PP lo han escrito las mujeres, las alcaldesas: Rita Barberá, Celia Villalobos, Soledad Becerril o Ana Botella. Tampoco me cuesta nombrar a otra gran alcaldesa que no es de mi partido, como Ana Oramas”.

-¿Cómo entró en política la sobrina nieta de Silveria?
“En 1998, de la mano de José Manuel Soria y Guillermo Guigou, en un congreso en el Recinto Ferial”.

-¿Fernando Fernández le abrió paso?
“Fue mi primer jefe en Bruselas. Yo era su asistente parlamentaria. No estaba todavía afiliada al partido”.

-Pocos saben que Aznar la aupó en 2001 a la élite del partido, el comité ejecutivo nacional.
“Sí, y ahí sigo, una vez ratificada por Rajoy, junto a mi presidente, José Manuel Soria, y María Australia Navarro. Lo he llevado con discreción”.

-¿El Carnaval nos retrata?
“Es una fiesta en la que resulta intolerable cualquier intromisión ideológica. Me pareció inoportuno el veto a la canción de la Fufa tachada de homófoba. A mí me habían enseñado los grandes del Carnaval a transigir con la ironía. Yo he escuchado cosas más gruesas con una sonrisa en los labios”.