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Sin pelos en las teclas>

Socialismo o felipismo – Por Cecilio Urgoiti

   

En estas novísimas semanas, los socialistas españoles han de tener un enorme nerviosismo, o al menos eso es lo que dejan traslucir, si analizamos las decisiones tomadas, los comentarios y las “salidas de pata de banco” que han exteriorizado, y es que no saben qué hacer. No se ve, primero, una coordinación uniforme y en línea, con lo que en principio debiera esperarse, y en segundo lugar, actúan atolondradamente y sin la sensatez que se entiende tiene que tener una oposición coherente y conexa al sentir socialista. La regeneración que quieren practicar debe tener una sola dirección y con una aplicación uniforme y unánime, de lo contrario sirve para poco o simplemente dan al traste. Lo aplicado en Madrid se debió repetir para Andalucía, tanto al senador como al diputado, si es que lo de Madrid era lógico y estaba bien hecho… Cosa que pongo en duda.

Leí hace años un pequeño opúsculo titulado El arte de callar que en uno de sus párrafos decía: “…solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más importante que el silencio”. Tiempo después en el cine oí a Groucho Marx aquello que tanto se ha repetido y tan socorrido ha sido: “Es preferible estar callado y pasar por imbécil, que hablar y despejar toda duda”. Pues ahí, en esa última posición, es donde deben colocarse los palabreros (por la cantidad de palabras que repiten, no por la locuacidad con que las dicen) del partido y su actual líder a la cabeza. Mención aparte necesita el señor González, que estos días ha tenido una salida -con perdón- de caballo andaluz y una parada -con perdón- de burro manchego. De tal manera que ha roto todos los “botijos”. A este jarrón chino que nadie sabe dónde poner -ni él se va a dejar- habría que recordarle lo que dijo Nicolas Sarkozy, sobre que lo que había que refundar era el capitalismo. Claro está que para un señor como este es fácil confundir socialismo con liberalismo, pues su recorrido ha pasado de ese socialismo de principios de los 70 a un liberalismo de tomo y lomo, con su desembarco en lo peor del neoliberalismo ortodoxo. Téngase en cuenta que actúa como un autentico gurú de la política. Se cree en poder de la verdad y ahora se ha empeñado en defender el bipartidismo, aunque tenga que unificar el agua y el aceite.

El día de la firma del pacto antiterrorista fue el momento del primer acto o la primera puesta en escena de la gran coalición PP-PSOE, que se producirá tras las próximas elecciones generales en este país, donde no se acerca a Grecia ni el líder de la oposición parlamentaria, pues la auténtica está fuera del recinto de la Carrera de San Jerónimo. La calle y los foros sociales son los que muy pronto verán cómo se aplicara la Ley Mordaza con “un silencio de goma oscura”, que diría Lorca.

Y siguiendo con el tema argumental anterior, puede que incluso en Andalucía si los resultados del 22 de marzo se aproximan a las encuestas, que advierten una victoria escasa de Susana Díaz, el pacto se haría realidad y gobernaría con facilidad en el sur, e incluso podría retrasar su proyecto de liderar el PSOE a nivel nacional, con lo que Pedro Sánchez tomaría partido en el gobierno de coalición nacional. Mientras, don Felipe repartiendo doctrina con “prisa” y poniendo cara de “yo no fui”.