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Sombras – Por Juan Carlos García

   

El tiempo apremia. Se escurre febrero y la democracia española vuelve a estar embarazada. En nueve meses, en noviembre, dará a luz una nueva criatura. Es el verdadero estado de la nación. Preñada. En estado de buena esperanza. De momento, este mes, el más corto del año, prosigue a los anteriores con más sombras que luces. Y no precisamente cincuenta. Enumere usted, estimado lector, admirada lectora, las sombras de Brey (segundo apellido de Mariano) que crea reconocer. O, si desea, catalogue las sombras de la ley, o mencione las sombras del rey. Lo dejaron bien claro hace unos días en el primer capítulo de una serie española: “Todas la naciones tienen un secreto y el secreto de España es el ministerio del Tiempo”. A mí no me cabe la menor duda que ese ministerio funciona a pleno rendimiento. Al parecer, dos hombres del siglo XIX andan por Madrid y no se sabe lo que traman. Tampoco lo pongo en duda. Por lo visto, esos dos hombres quieren saber lo que pasó antes de que pase. Es de lo que se trata. Al escritor italiano del siglo XIX Carlo Dossi se le atribuye la siguiente frase: “El falso amigo es como la sombra que nos sigue mientras dura el sol”. De sombras como esta rebosa la política en este país. Unas se ciernen agobiantes. Otras emergen protectoras.

La sombra que no varía es la del poder, siempre es alargada. En el reciente debate del estado de la nación Rajoy le dijo a Sánchez: “No sé si el señor De Guindos será o no presidente del Eurogrupo, lo que está claro es que usted no lo podría ser”. En algunos círculos de la oposición debieron responder inmediatamente algo como esto: “No sabemos si el señor Sánchez será o no el próximo presidente del Gobierno, lo que está claro es que usted no lo volverá a ser”. Según una frase anónima, “a la sombra de los favores crecen los vicios”. Aquí, en Canarias, proliferan las sombras. Sombras del mamotreto. Sombras del REF. Sombras de los hospitales. Sombras de RTVC. Febrero, con 28 días, es el único que proyecta una sombra ceñida sobre el próximo mes. Cada uno de sus días encaja en los de marzo. Yo esperaré la floración de los tajinastes rojos a la sombra del pino de la Cañada del Capricho.