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Suicidio, problema mundial – Por Tamara de la Rosa*

   

Robin Williams y Kurt Cobain son dos de tantos rostros conocidos que, teniéndolo todo, decidieron quitarse la vida y marchar… Y, cuando digo “teniéndolo todo”, me refiero a lo material, porque hoy en día, seguimos cometiendo el gran error de pensar y convencernos de que tener dinero nos garantiza la felicidad, y no es así. Puedes ser el más rico del mundo que si descuidas tu estabilidad emocional no disfrutarás de la felicidad que todos ansiamos. No hay una causa ni un grupo especialmente afectado. Nos puede pasar a todos: con estatus social alto, bajo, personas con trastornos mentales, otros con problemas sociales, exclusión, problemas económicos, amorosos… Lo cierto es que el suicidio es un problema mundial que cada año es responsable de numerosas muertes. Las causas más comunes suelen ser la depresión, la psicosis, los trastornos de personalidad y la adicción al alcohol o a las drogas. Pero también es cierto que existen otros acontecimientos naturales que generan altos niveles de estrés y el impacto en la salud hace que muchas personas quieran poner fin a su vida (catástrofes naturales, guerras, la muerte de personas cercanas…) El sufrimiento interno, la carencia de recursos y la desesperanza ante el futuro están detrás de la mayoría de los suicidios.

Uno de los mitos sociales en torno a este tema es que la persona que tiene una intención firme de acabar con su vida no lo anuncia. Esto no es realmente así. Al contrario, hay que considerar seriamente todas las señales de alarma que puedan hacer intuir una conducta autolítica. No debemos confiarnos y pensar que puede tratarse de una simple llamada de atención ya que, puede ser así, o no. Además, una llamada de atención se puede ir de las manos y dejar de serlo. El suicidio puede ser respuesta a un impulso o a una planificación pero se ha demostrado que un 90% de las personas que se suicidan han expresado anteriormente de forma inequívoca su intención. Es curioso pero, en España el suicidio es la primera causa de muerte violenta. Se cobra más vidas que los accidentes de tráfico. Sin embargo, casi no existen programas de prevención, al contrario de lo que ocurre con el asfalto.

Algunas de las señales de alerta ante el suicidio son:
1- Cambio brusco en la conducta. Cambios en hábitos de sueño y alimentación.
2- Aislamiento de las amistades, familia y actividades de ocio.
3- Consumo de drogas o alcohol.
4- Cambio notorio de personalidad: una persona de buena conducta que sin más, actúe con rebeldía, o una persona que estaba muy alterada, de repente parece tranquilizarse sin motivo aparente.
5- Depresión o un sentido de desesperación.
6- Comprar armas, cuchillos o acumular pastillas.
7- Hablar o escribir sobre suicidio. Frases como “me voy a matar”, “ojalá me muera”… Frases de desesperanza, falta autoestima, visión negativa de su mundo y de su futuro.
8- Regalar pertenencias o poner en orden cuestiones personales.
9- Se hiere a sí mismo (aparece con cortes, heridas, que se ha infligido hacia sí mismo).
No quiere decir que todo el que tenga estos síntomas tenga una intención suicida al 100 x 100, pero sí que debe ser tratado ya que puede estar pasando por un estado de depresión mayor y el riesgo de suicidio jamás debe ser tomado a la ligera. Si conoces a alguien que pueda estar pasando por esta situación, o tú mismo te sientes identificado, pide ayuda. Muchas veces parece que no existe salida, pero solo hay que buscarla.

*PSICÓLOGA (tamaraconsulta@gmail.com)