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La suma de vivienda y empleo – Por José Manuel Bermúdez

   

El pasado lunes tuve ocasión de firmar con la ministra de Fomento, igual que con los presidentes del Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife, los ansiados convenios para renovación y rehabilitación de viviendas en varios puntos de nuestro municipio, por valor de 14,6 millones de euros. La espera ha sido demasiado larga. Tanto por la paralización de los planes estatales como por el estancamiento de la orden que facilitara su materialización. Durante años, cientos de familias de Santa Cruz han tenido que aguardar a que Madrid moviera ficha y desbloqueara estos acuerdos, en los que la Administración del Estado ha de aportar alrededor de un tercio de la financiación precisa. Ni la economía ni la legalidad nos permitían actuar por nuestra cuenta. Por eso, al tiempo que firmaba los documentos pertinentes, sentía la satisfacción de saber lo que supone el inicio de los trabajos para estos vecinos de la ciudad, que han mostrado una paciencia digna de admiración. Son muchas las ocasiones en las que he tenido oportunidad de sentarme con los representantes de sus comunidades. O de verme directamente con ellos, en La Candelaria, Santa María del Mar o la Cuesta Piedra, igual que en Miramar, La Salud, Ofra y La Victoria, donde los proyectos se encauzaron anteriormente.

No obstante, esa satisfacción será mayor cuando compruebe que se trabaja en la totalidad de los barrios -calculo que en el plazo de dos a tres meses- y pueda observar con ellos el progreso de las obras. El proyecto de regeneración y renovación urbana previsto en La Candelaria cuenta con un presupuesto de 12,3 millones de euros y permitirá la reposición de 115 viviendas del barrio. O sea, hablamos de la construcción de nuevos inmuebles, en una parcela aledaña, donde hoy existe un espacio de aparcamientos. Esta circunstancia evita el desalojo previo de las familias, lo mismo que sucedió cuando se llevó a cabo la reposición en la Cuesta Piedra, y pospone hasta el final la demolición de los bloques originales. Confío que la obra pueda iniciarse en no más de 90 días, con la entrada de las palas para efectuar el movimiento de tierra previo, ya que el proyecto está muy avanzado e incluso se ha solicitado la licencia correspondiente.

En cuanto a Santa María del Mar, el objetivo es la rehabilitación de 112 viviendas muy necesitadas, sobre todo en lo referido a zonas comunes, escaleras, bajantes, fachadas, etcétera, con una inversión de 1,5 millones de euros. Se trata de la segunda fase de los trabajos previstos en este barrio, que se suman a otra docena de inmuebles pertenecientes a la primera. Además, con un perfil de obra prácticamente idéntico, se actúa en 560 viviendas de Miramar, La Salud, Ofra y La Victoria. Y todo esto se complementa con la conclusión de la urbanización de la Cuesta Piedra, tras aquella intervención en materia de reposición a la que me refería, con una inversión ahora de más de 764.000 euros.

La materialización de estos acuerdos ofrece un añadido, otra vertiente positiva. En este caso, en forma de economía y empleo. Porque hablar de la licitación de obras en el municipio es referirnos a la reactivación y la creación de puestos de trabajo. No cabe duda de que todas estas iniciativas suponen un espaldarazo para el sector de la construcción, especialmente castigado por la crisis. Siempre que sale una obra pública, sea de viviendas o de cualquier otro tipo, estamos propiciando el mantenimiento o la creación de contratos. De ahí que llamemos la atención sobre la importancia que tiene el impulso dado al capítulo inversor, dentro del presupuesto del Ayuntamiento para este ejercicio, con más de 22 millones de euros para obras. Se trata de sumar por Santa Cruz.

*Alcalde de Santa Cruz de Tenerife