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Un año sin versión oficial

   

T. F. | Santa Cruz de Tenerife

Hace un año ya en que cuatro militares españoles perdieron la vida en aguas de Canarias cuando realizaban maniobras de rescate, un trabajo que los eleva a la categoría de héroes por el reconocido arrojo que demuestran estos profesionales a la hora de salvar la vida de quienes están en apuros.

Fue, como hoy, un 19 de marzo (Día del Padre), cuando todos los españoles se conmovieron por el siniestro de un helicóptero Súper Puma del Servicio Aéreo de Rescate (SAR) que se precipitaba contra el océano en circunstancias que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen sin contar con una versión oficial emitida por el Ministerio de Defensa.

Como recordarán los lectores, en este accidente perdieron la vida cuatro militares, mientras que un quinto tripulante de la aeronave logró salvar la vida al atinar a escapar del helicóptero cuando se hundía en las profundidades del océano.

El superviviente es el sargento Johnander Ojeda, que operaba la grúa. Sus compañeros de tripulación -el capitán Daniel Pena, los tenientes Carmen Ortega y Sebastián Ruiz y el sargento Carlos Caramanzana no volvieron de aquellas maniobras efectuadas entre las islas de Gran Canaria y Fuerteventura.

Poco a poco se van conociendo detalles de lo acaecido. El padre de uno de los fallecidos, Sebastián Ruiz, ha explicado a varios medios de comunicación que tales maniobras nunca debieron hacerse porque helicópteros como el accidentado no cuentan con iluminación autónoma. Además, al parecer falló el sistema de apoyo del avión que participaba en los ejercicios.

Por su parte, Canariasahora ha desvelado el desconcierto existente entre los que debían auxiliar al Súper Puma tras tener acceso a la transcripción de sus comunicaciones. Lo más llamativo es que desde el helicóptero siniestrado se solicitó en varias ocasiones refuerzos de iluminación en el buque y correcciones en el lanzamiento de las bengalas que debían orientarles.